• Maquiavel Meuric.

Obituario


Óbito


Ansias de consumación Me desbordan la psi Tal vez quiera sentir La tierra sobre mis pies, descalzos; El roce del pasto Sobre mi torso desnudo; el rocío del alba Caer Sobre mis labios morados, Y moje la piel exánime; La mugre dentro de las uñas; El talón sucio; ¡Oh, dulce aroma a muerte! ¡Ser el néctar de larvas y parásitos! ¡Que me consuman los días apestados! En la intemperie, Atraigo pájaros carroñeros, Que bailan al son De mi óbito lúgubre,

Y banquetean los restos ocultos

Que yacen en la espesura. Y luego nacer... Ser el guano de los pichones, Que alimente esta tierra azotada.


Arráncate las prendas sin saña, Sin vergüenza, sin lid... Con brío tenaz Mientras los pétalos de tu corazón Derrapan sobre un suelo bermellón. Que escapen los sueños Del tajo de tu cerviz, Y salga espantada la moral, Y se extingan los días, Y muera la carne fragmentada, Hasta que prevalezcan Solo vestigios… de tu esencia.

Dentro de mí


Desazón

Oculta entre las bragas,

Dentro de mí

Pétalos oscuros

De viejas flores marchitas,

Y tal vez un par de plumas

Arrancadas a la fuerza.

Dentro de mí,

En algún paraje yermo

De estepa empobrecida,

Se posa el cuerpo

De la ingenuidad,

Sin vida.

Y el pasado pesa

En un presente

Huero de experiencia.

El futuro erial

Yace amedrentado

Por una sombra conocida

Más allá de la ventana,

Cruzando fronteras prohibidas

Como si no temiese a nada...

Cierne mis huesos la impotencia

Y huyo en mi propia conciencia,

Con los pies atados al piso

Dando gritos taciturnos

Que quedan cortos

A los sentidos.

Muy dentro de mí,

Soy otra presa,

Con la compostura

Media destruida,

De átomos inestables

Víctima de mi propia cabeza.

Vete, sutilmente.


Tu agonía es el encierro,

Estos metros no me bastan;

Mi veneno es la distancia

Existente entre los dos.


La cuarentena se arrebata el tiempo que nos queda,

Cada uno muere a su manera;

A ti te falta el aire,

A mí me faltas tú.


El vivir se ha vuelto amargo,

Aprendí a amar de un modo extraño;

A pesar de la injusticia, entre la enfermedad.

Sin tocar y en soledad...


Bésame con la sonrisa

De aquellos labios mortecinos

Abrázame con la mirada,

Dime adiós, sin decir nada.


Regálame un suspiro

Con la forma de mi nombre

Aunque sea entrecortado

Débil, desahuciado...


A tu Dios

Pídele el permiso,

Cuéntame de aquellas flores

Que recogiste en el paraíso.


Déjame sentir tu aroma

Las mañanas de cruel junio,

En las brisas del agosto,

Y en la flora del septiembre.


Y vete, sutilmente.

Tómate tu tiempo

Antes de dar el último aliento, luego tórnate cenizas...

Abandona mi mente, sé un recuerdo.

Represión


Se turba el corazón

Y la garganta se me inflama

De oraciones incompletas,

Discursos sin sentido,

Frases inconexas,

Palabras que no han sido

Sino en la mente atormentada,

Sin darme cuenta;

"¡Silencio!" me grita el mundo En silencio.

Y calla mi juglar encadenado,

Esclavo de la opresión.

Cantares tengo dentro

Que se me traban,

Verdades tengo dentro

Que mueren ahogadas

Por el llanto matutino

Acumulado y pesimista,

Por mala costumbre.

Y "¡Silencio!" grita el mundo,

En silencio.

Por dos alas.


Los instantes

Sin valorar

Se tornan recuerdos

Que elijo olvidar.

Entre quedarme

O irme

Prefiero volar.


Que me busque

La locura

A través

De mi ventana,

Y cambiar sencillamente

La cordura

Por dos alas.


 

La obra está publicada completa en la plataforma de Wattpad

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Autorx del texto y la imagen: Maquiavel Meuric Oriunda de Corrientes Capital, 19 años. Además de escribir en mi tiempo libre soy artista

independiente con marcadas influencias de surrealismo en dibujo y pintura. Actualmente

soy estudiante de Ciencias Criminalísticas y Criminología en la Universidad Nacional del

Nordeste (UNNE).


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