• Bernabé De Vinsenci.

La sombra materna

1.

Pasó medio siglo

mi madre desmigaja pan en el

mate cocido

como si descuartizara mi cuerpo

la veo en un rincón de la cocina

sola y ajena al tiempo

la miro y en sus ojos retintos

una voz clama desde su estómago.

Estoy viejo, le digo.

Pasó medio siglo

y ella sigue

desmigajando el pan

y dice que

aun los viejos

crecen.

2.

Mi madre

es como una fosa

con agua

puedo ver mi cara

reflejada en ella

y ahogarme

de tanto mirarla.

Mi madre es

repito

como una fosa con agua

en ella sucumben

los excrementos de la familia

e incluso

mis excrementos

de niño huérfano.

3.

Dos colchones

tendidos sobre el piso

afuera

los perros ladran heridos por el frío

adentro

mi madre y yo

nos apresuramos a cerrar los ojos.

Mientras nos dormimos

heridos por el frío

le muestro

mi infancia marchita

como si fuese un secreto

y ella ve mis cicatrices

con la forma de su vientre

y su silencio.

4.

Mi madre duerme

entre los muertos

los sueña y los nombra

muchos tienen mi nombre

las mismas consonantes y vocales

incluso una tilde en la última e

cada tanto se despierta

y me llama

y me pregunta si estoy vivo

le respondo

con el silencio

de los muertos que la habitan

y llora

y de su lagrimal

salen heridas innombrables

y ella

de a poco se marchita y se seca

toda hecha cenizas

y se vuelve un nombre más

hasta que

por fin

se sueña muerta.

5.

Mi madre tiene hambre

y un diagnóstico

ESQUIZOFRENIA PARANOIDE, dice la

Historia Clínica

cada vez que la visito me habla de su

corazón herido

y me cuenta sus miedos

y dice que tiene hambre

mi enfermedad es de hambre, dice, yo no

sé qué hacer

hace tiempo que los supermercados y

casas de comidas cerraron

la ciudad se vació

cuando mi madre enfermó

tengo hambre, repite mi madre

y trato de alimentarla con las palabras

y con los dedos empujo cada palabra

y ella se atora y su cara enrojece.

El psiquiatra dice que mi madre

enfermó de hambre y me muestra la

Historia Clínica

y yo le digo que mi madre

está saciada de palabras

y él responde que esas palabras

las que yo le di

estaban selladas de silencio

de mi mutismo

de hijo huérfano.

Autor: Bernabé De Vinsenci.

Imagen de Guayasamín