La poética del ladrón

 A sus 35 años de edad, Gastón Grossio, alias “Waiki” o “WK”, es autor del libro 79, el ladrón que escribe poesías, antología de poemas que publicó la editorial “Tren en movimiento” en el 2015. Además pinta obras de arte binario como “La pila de mierda” cuya imagen acompaña estas palabras. Gastón nació en Fuerte Apache, en el año 1981. Luego de 14 años y 6 meses preso, salió en libertad hace meses tan sólo. De a poco, se está reacomodando a su nueva vida. Así comienza nuestra charla literaria:

 

Manuel Vilchez: En primer lugar, me gustaría que me contaras acerca de tu historia personal con la literatura: ¿cómo fue tu motivación para comenzar a escribir? ¿Qué fue lo que te motivó al principio?

 

WK: Y… yo al principio escribía porque sí, veía el pizarrón en blanco y todos los días me escribía una poesía en el pizarrón, un aforismo, de todo.

 

MV: ¿Eso lo hacías en el pizarrón de la escuela?

 

WK: Sí, en el secundario. Fue cuando hice mi primer libro, el libro que perdí. Se lo di a un profesor del Servicio Penitenciario y no volvió más ese libro. Bueno, eso fue la poesía ingenua mía.

 

MV: Dividís tu obra en dos momentos, dos etapas, ¿verdad?

 

 

WK: Dos momentos, exactamente. Después me empiezo a contaminar mucho de escritores, todas esas cosas, la literatura misma. Entonces eso fue lo que me fue contaminando al momento de escribir y consagrarme con el libro “79” como un escritor maldito, un poeta maldito.

 

MV: Y en ese sentido, ¿qué es lo que vos retomás de toda esa poesía maldita?

 

WK: Y, de toda esa poesía maldita, retomo el sarcasmo frente a la autoridad, a las instituciones, frente a la vida. Dentro de todo eso, rescato lo hermoso en circunstancias oscuras. Te plantean algo hermoso cuando su vida es caótica, cuando su vida está llena de complicaciones.

 

MV: ¿Vos sentís o percibís en tu escritura un estilo vinculado también a esa poesía o sentís que has construido algo propio?

 

WK: No, como algo propio también, porque todos los escritores se quieren diferenciar, como también todos los artistas se quieren diferenciar, etc, etc. La diferenciación existe en nuestra sociedad, es humana, innata. Por un lado, dentro de la literatura, como nos queremos diferenciar, nosotros hicimos un Manifiesto, un grupo que se llama “Pensadores Villeros Contemporáneos” (PVC). Lo hicimos nosotros. Y donde, en ese mismo Manifiesto, nos separamos del “Policial” y nos declaramos como “Literatura Delictiva”. Y esa literatura delictiva tiene una teoría basada en la constatación de Popper, sobre una hipótesis sobre otra. Y donde, de alguna manera, tanto el policial clásico como el policial negro los dividimos en ítems y esos ítems le ponemos contrapuestos nosotros. Por ejemplo: en la literatura policial, no siempre, pero en la mayoría de los casos, siempre parte del investigador, siempre parte del policía y nunca está la mirada del delincuente en la sociedad. Bueno, en este caso, de policial delictiva, la mirada tiene que ser pura y exclusiva del marginal. Desde el que se rebela contra el orden establecido.

 

MV: Se está comenzando a vislumbrar, para quienes venimos siguiendo a autores como César González (alias Camilo Blajaquis), entre otros, una especie de generación en surgimiento en cuanto a este tipo de escritura, como vos la llamás, que puede ser Delictiva o Policial Delictiva. Pero también algo generacional, no solo desde la edad, sino como un contexto que se fue dando en común en distintos puntos y que ha dado lugar a una concepción del arte similar, de manera simultánea. ¿Vos sentís que formás parte de algo que va más allá y que se está dando actualmente?

 

WK: Son manifestaciones. No nos olvidemos que para la Revolución Francesa tuvo que hacer parte la secularización del cristianismo. Lo mismo pasa acá. Y los escritores, toda esa ebullición de escritores. Tanto en Alemania, más sumisos porque el hombre Ilustrado, según Kant, el hombre aquel culto, se guardaba para sí la revolución, y no lo veía porque estaba cómodo en su sillón, en su puesto, obedeciendo obviamente al príncipe. Pero cómodo en sí. Cuando, en realidad, en Francia es todo lo contrario: el pueblo disconforme. Y todo empieza por la escritura, los escritores anteriormente a la Revolución Francesa ya dan cuenta de eso. Un caso claro de secularización del cristianismo lo vemos en el Marqués de Sade, donde putea a dios, putea a Cristo y putea a todo. De alguna manera, su literatura es un poco más provocativa, como la de Gustavo Flaubert.

 

MV: Vos lo nombras a Sade, pienso también en Cervantes, en Gramsci, el pasaje por la cárcel, acerca de eso quería también preguntarte: ¿sentís que influyó, que contaminó (tomando ese concepto tan interesante de contaminación) en tu escritura?

 

WK: Y, yo empecé a escribir literatura en la cárcel, puramente en la cárcel. Yo pasé 14 años y 6 meses detenido. Desde los 20 hasta los 35. Y, en ese contexto, fue que me empecé a nutrir. Paralelamente yo hacía asignaturas dentro de la Facultad y la materia que me pedían. Y paralelamente, buscaba de orden más bien autodidacta tratar de leer libros de autoayuda y una literatura más liberada, no tanto canónica o exclusiva que la Universidad pretende. Porque no nos olvidemos que la Universidad también corresponde al Aparato Ideológico del Estado. No porque lo cite a Althusser, pero si Althusser está manifestando que hay un aparato represivo y un aparato ideológico para dentro del sistema total, tiene algo de coherencia, algo de claridad lo que dice. Y nos forman, de alguna manera, así como a unos forman escritores, a otros forman abogados, a otros administradores, etc, para que sean funcionales al sistema que ya está estipulado. Para que las cosas no se modifiquen. ¿Y entonces la literatura? Es el mejor momento para romper todas esas cosas.

 

MV: En ese sentido, pienso en una doble apertura: por un lado, el de la persona que ingresa en el ámbito de la literatura y, por otro lado, la apertura de la cultura letrada, que también tiene que resquebrajarse para que pueda ingresar. ¿Lo habías pensado ese proceso que se tiene que dar, o que se está dando, me parece, en esta nueva generación?

 

WK: Se está dando. Yo creo que una de las puntas de iceberg es tratar de que se cree una generación de escritores. En las generaciones de escritores, por ejemplo, la generación del 80 y de los escritores Sarmiento, Alberdi, Cané, etc. Lo cierto es que en esto también se podría reponer esa idea y armar una generación de escritores subversivos contra el orden establecido. Para tratar de alguna manera de que la gente que lee los textos tomen un poco más de conciencia y que podamos vivir en mejores condiciones. Yo sé que el problema es cultural, más que nada, necesitamos cambiar la cultura para eso. Necesitamos cambiar el orden de que las personas valen más por lo que tienen y no por lo que son. En este sistema se valora la persona cuantitativa y no la cualitativa. Y eso realmente es un problema cultural y habría que atravesarlo para que vivamos en una sociedad no solamente más equitativa en bienes, porque ese no es el punto, sino también equitativa en pensamiento, en ideas, en reflexión. Y eso es lo que te da recién la Facultad: tener un criterio un poco más crítico. En la secundaria no lo ves, en la primaria no lo ves, y en Fuerte Apache, donde vivo, no lo ves tampoco.

 

MV: Por último, ¿qué me podés decir acerca del por qué o el para qué de tu escritura, en cuanto al lector?

 

WK: En cuanto al lector, trato de crear en él. Yo soy consciente cuando escribo de que me estoy enfrentando a un lector. Y muchas veces hago parodia de eso, como que insulto al lector. Una provocación frente al lector. Es más: uno de los proyectos que tengo, que está en mente, ni siquiera lo escribí... Yo escribí 5 libros en contextos de encierro. Publiqué uno solo, tengo entre ellos la “Autobiografía de un gusano”, que es mi biografía. Y tengo una idea, en esto de hablar con el lector, el día de mañana, hacer un libro exclusivamente interpretando al lector para que el lector de alguna manera, accione en su accionar. No solamente que lea un libro, se duerma en su sillón gourmet y todo lo demás le chupa un huevo al otro día. Por eso es mi intención de ir contra el lector también. Como idea te puedo decir: “Yo sé que capaz estarás leyendo este libro en un sillón, mientras la sociedad se está pudriendo. Levantate de ahí y andá a hacer algo por la gente”, ¿entendés?

 

MV: Bueno, sí, un poco la idea de la Vanguardia…

 

WK: Exactamente, tiene que ver mucho con la Vanguardia. Y no solamente la vanguardia en la escritura, sino también en la pintura. Yo también pinto: hice 50 cuadros en el encierro y 16 murales. La pintura y la escritura fueron los que me ayudaron a hacer catarsis ahí dentro.

 

MV: En cuanto a tu pintura, ¿cómo surgió el nombre de “Arte binario”?

 

WK: Binario porque es el único, hasta ahora, que del otro lado del lienzo los cuadros tienen poesía con agua y limón que se van a ver dentro de 200 años, o se pueden ver ahora, pero con luz ultravioleta.

 

MV: Yo pensaba en lo simple del sistema binario de 1 y 0…

 

WK: No, es porque detrás está la poesía escrita por mí.

 

MV: Claro. Por un lado es simple lo binario, pero es súper complejo porque es la base del sistema informático.

 

WK: Exactamente, del otro lado tiene eso para que, cuando el lienzo se ponga amarillo, se vislumbren las letras.

 

Así concluyo la entrevista, felicitando a Gastón por haber logrado construir un “contradestino”, es decir, a través de la literatura, la pintura y la educación, pudo romper el destino prefijado socialmente para un joven nacido en Fuerte Apache. Y hoy su voz se difunde y se multiplica, con la esperanza de que estemos dispuestos a escuchar, a leer y a reflexionar.

 

 

Para ir degustando: 3 poemas del libro

 

 

 

 

 

 

AL POETA MALDITO BAUDELAIRE

 

Los principios opuestos de identidad…

La naturalización de una ética…

Pierre Bourdieu

 

A ti, lector mediocre,

Antes de leer poesía…

¡Quítate la máscara!

No seas como esas ratas y cucarachas

¡Que son hipócritas como sus intenciones!

 

A ti, lector mediocre,

Quizás no conozcas del todo la prevención,

Presta atención: ¡desiste de la cultura, es solo coerción!

Esa mierda que te programa, día a día.

Como un robot estúpido, mirando la misma logia…

 

A ti, lector mediocre,

Enajenado de moral impuesta,

De avaricia cínica y mortal…

A ti: ¡desiste de esa cuestión!

Mata al dolor con más dolor,

¡Ingenuo, veterano de cloacas ajenas!

 

A ti, lector mediocre,

Si te sientes atacado, no te resistas,

¡Deja que el veneno penetre tus venas!

¡Deja que la musa llena de rabia

Te llene la fuente de ignorancia…!

 

A ti, lector mediocre,

Que quizás me juzgues, presta atención:

Si te enojas, cumplí mi objetivo,

¡Ya estás listo para la poesía!

¡Estás listo para entrar en el dolor ajeno!

A ti, maestro de la poesía,

Enséñame la oscuridad de las letras…

 

 

 

 

 

 

ATORMENTADO

 

Que el cielo exista,

Aunque mi lugar sea el infierno…

Jorge Luis Borges

 

Maldigo al amor,

Por ser antagónico,

Por ser antítesis,

Por ser doloroso,

Por ser morboso…

 

Maldigo al amor,

Por ser sufrido,

Por ser pasivo,

Por ser orgulloso,

Por ser tan duro…

 

Maldigo a la vida,

A las flores, a los árboles,

A la luna, al sol,

Al amanecer, a las estrellas,

Al tiempo, al atardecer…

 

Maldigo a la vida,

A los animales, a los duendes,

A las hadas, a lo mágico,

A lo gótico, a los magos,

A todo mi ser, a mi merced…

 

Maldigo a los sueños,

Que me atormentan día a día,

Que me despedazan con mi familia,

Que me matan dos mil veces,

Que me castigan como a un talibán,

Que me hieren con malos pensamientos.

 

Maldigo a los sueños,

Que no son reales,

Que son solo ilusión,

Que se disfrazan,

Que te engañan,

Que te acompañan…

 

¡Bendigo a todo lo maldito,

Y maldigo a todo lo bendito!

Azul un ala,

Y la visión me engaña…

 

 

 

 

 

 

ENTONCES

                                                                             

El primer anti-hombre agita

Suavemente el abanico de su voz…

Max Ernst

 

Cuando tu boca aprenda a oír las palabras

Y, con tu oído, aprendas a tocar al pobre,

Cantarás canciones con tu hocico,

Y con tu mirada gustarás lo dulce…

Entonces, comprenderás la locura del loco,

Aquel que muere una y mil veces,

Y se levanta, sonámbulo, chocando con todo…

Entonces, comprenderás mi sentir,

Que vuela como un pájaro por debajo de la tierra,

Y corre como gusano por las nubes…

Entonces, beberás mi perfume,

Aquel que fue robado al difunto,

Y que lo reclama desde la eternidad,

Como al mismo talón de Aquiles,

Que se lo he robado, porque no lo merecía…

Entonces, el cielo será gris, o rosado o quizás verde…

El surrealismo cobra vida

En cualquier poesía…

 

 

 

Autor del reportaje: Manuel Vilchez

Autor del libro: WK. 

 

79. La poética del ladrón es de Tren En Movimiento Ediciones en este enlace puede consultarse dónde adquirirlo: 

www.trenenmovimiento.com.ar/

 

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Revista Extrañas Noches –literatura visceral- 

ISSN: 2524-9266

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