• Leilani De León Granados

La silueta en el charco


Ana camina despreocupada por su parque favorito después de una larga tarde de lluvia. Aún queda luz, aunque la noche comienza a bajar su delicado velo a nuestro hemisferio.


Ella se detiene frente a un enorme charco de agua sucia y observa su reflejo y el de varios árboles, algunos tienen ramas llenas de hojas y otros no. Se identifica con el vacío de los que se encuentran desnudos por la misma naturaleza.


El aroma a tierra mojada la hace sonreír y también el sonido de sus botas negras al pisar cada charca en su camino. Cuando era niña, su actividad favorita era bailar sobre ellos hasta el cansancio. Ahora que es adulta, solamente se dedica a la contemplación.


Sin embargo, el recuerdo de aquellos días joviales y lluviosos la abraza por un instante sin dejarla ir y la nostalgia le invade el alma. Añora los tiempos más simples donde la única tarea del día era esperar con entusiasmo el pasar de las tormentas citadinas para poder salir a despertar la quietud del agua atrapada en el pavimento.


Repentinamente, una idea perturba sus recuerdos y ella se concentra en su silueta que parece anónima. Piensa en su identidad, un tema que ha estado revolviendo su sentir los últimos días. Se pregunta quién es esta persona atrapada dentro del charco. ¿Qué quiere? ¿Qué desea para sí misma?... ¿Misma? ¿Mismo? ¿Misme?


El viento sacude a los árboles a su alrededor y también alcanza a despeinar su melena lacia. Los pájaros vuelan para resguardarse de nuevo de la lluvia. Y Ana permanece de pie, estoica sin mover un solo hueso en su cuerpo. Su cuerpo. Hay días en que existir en este cuerpo le provoca una lúgubre sensación interna. Porque algunas veces es como estar atrapada en la casa de una desconocida y otras en las que adquiere sentido cada parte de él. Sus senos y su vagina tienen sentido, su pelo largo y socialmente aceptado como femenino, el maquillaje que aplica en sus ojos y mejillas; el mundo la ve como una mujer, aunque no puede evitar preguntarse si realmente lo es.


Jamás se ha auto percibido como un hombre, sino como un ente entre lo femenino y lo masculino, como un ser que solamente desea existir en plenitud, sin importar el maquillaje que use, o su indumentaria, su falta o no de pene. Solamente desea ser esa silueta en el charco, un ser que existe y nada más, con la transparencia innata de aquel charco. ¿Cómo explicarle eso a alguien? Apenas podía comprenderlo.


Mientras la penumbra avanza, Ana sabe que debe abandonar su imagen, pero no está preparada para hacerlo. Le reconforta verla, desea ser ella, añora esta paz en su interior que siente al verlo.


Patea con fuerza el charco en busca de una respuesta, pero nada. Desearía que su silueta saliera a narrarle sobre su universo alterno, donde las personas no conocen la alo-hetero-cisnormatividad, un lugar utópico donde no aprendes que estás roto de alguna forma por salir de la imagen que la sociedad espera de ti.


Por un momento, respira muy profundamente… Se imagina un mundo donde esas distinciones de género no importan, el género no importa. Se repite estas últimas cuatro palabras una y otra vez hasta que pequeñas lágrimas brotan de sus ojos cristalinos y con cada repetición, la frase adquiere aún más sentido para su corazón.


Las nubes aún grises avanzan sobre el reflejo acuoso, las palmeras danzan y Ana siente un escalofrío. Puede notar que la lluvia y la noche anuncian su unión. Se despide de su reflejo y de aquel mundo dentro del charco donde su silueta vive con tranquilidad y donde no debe ser nadie en particular, su única tarea es existir en paz.


Mientras se aleja, las primeras gotas deforman la imagen que ahora preserva con cariño en su mente.


 

Autorx del texto y la foto: Leilani De León Granados (2000)


Nació y actualmente reside en Ciudad de México, México. Desde temprana edad mostró gran interés por la lectura y la escritura, igual que su madre. Asimismo, se interesa por las Artes en general, lo cual le ha llevado a estudiar Fotografía en la Escuela Activa de Fotografía (2019-).

Ha cursado talleres de escritura creativa con la curadora y docente argentina Mariana Rodríguez Iglesias (2022). Actualmente mezcla la narrativa visual con sus textos, intentando fusionar ambas pasiones, la fotografía y la escritura.


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