• Gonzalo Zuloaga

Haus of Nada - Adelanto para degustación de La pobre de las chetas -


Jamás volveremos a ser tan frescos. El mundo y el tiempo no son nuestros, son ideas del poder. ¿Qué te sorprende, mi amor?, ¿el fin de una época?, ¿un paradigma a la basura? Qué decepción, como vacaciones en el Tigre: lo quieren hacer sensual pero no, no calientan sus mosquitos. La vida es otra idea del poder: una sucesión de closets; figuras que existen para subvertirlas aunque el esfuerzo sea inútil e incesante. Es un juego, lo llaman el funeral permanente: cada día pierdo algo siendo complaciente, ¿quién no? Todos los mitos, todas las historias humanas reeditan sus tragedias en parodias, que pasadas de rosca pegan la vuelta, y sonreímos un poco. En definitiva, que cada cual agarre la verdad que le quepa y viva su ficción.


Dibujo un bebé en un moisés que naufragó al margen del progreso, un subsuelo adentro de otro, un closet adentro de otro, la vida es la coreo pusilánime del proceso, todo se rebrandea disfrazado de post. Esto ya pasó, y lo que viene, estos pasos, esta existencia aleatoria: You happen to be, es el efecto mamushka: vas muriendo un poco en cada búsqueda.

Un hit trolo me rejuvenece, me hace pensar que no soy débil, solo estoy triste porque quiero cosas imposibles; triste e imposible como esos que escriben sombras del siglo XIX al pulso del 5G. ¿Hay pogo en tus textos? Quizás la verdad esté en la pregunta: ¿qué tipo de viejo seré?, si llego. Es difícil hacerse de una perspectiva. Uno corre las cortinas y abre las ventanas de lo que necesita ser ventilado. La vida es un evento al que asistimos a admirar cómo la tradición se procesa en una coctelera que muchas veces sirve tragos de mierda, bebe. ¿Qué te doblega? ¿Qué te desvía? Dragón con correa, cada vez que quise hablar, me pusieron adelante una Mirtha Legrand diciendo: no, no, así no; un juez, triste y burlón, policía del amor, gendarme de la lengua, dueño de la idea y su difusión. Dolió, pero no corrí ni me asimilé, miré a los ojos y disparé, expropié sentidos, los mezclé en una coctelera que sirve estos tragos, ¿te van?


Mirá, cada vez que te la hagan caber, knock knock wake up cada dragón que duerme en tu cuerpo, y que ahí vean lo bien que te queda el infierno. Es un look. Antes muerto que tibio, si sos tibio el poder lo tiene otro, eso lo aprendí de chico.


Una vez me echaron de mi casa y fui mi propia casa, Haus of Nada, trabajaba por diez pesos la hora y mi único lujo era un queso untable. No es personal, es lo que representás que detesto, papá, le había dicho, y me echó. Por eso, y por ser maricón. Se construye identidad por asimilación o resistencia, por delirio y contradicción, sea gracioso o perturbador, un insulto es un atajo, un meme también.


Mi único deseo en esa época era morir en la pista de baile, vení conmigo, apurate, le decía a cualquiera, y el sake que seguíamos tomando nos hacía mejor que nunca, todos seguíamos acá, orientales, empujábamos la puerta del baño, no parpadeábamos, no tragábamos, salíamos como adolescentes, y ahí estaba la tierra, ella: la única culpable, el dios descendiente.


Media hora más tarde temblaba, la muerte estaba un poco más cerca, alguien preguntaba, ¿quién te hizo esto?, lo decía sin anestesia, estiraba la mano y sacaba un atado del bolsillo, vacío, lo único que tenía entre el envase y el plástico era una tuca, era ese momento.


Otras veces parecía un chico esperando el boletín en los preparativos para la huída. Vuelvo a aquellos días, los fines de semana, esa noche que traspasé un límite y dije: no te traiciones, pensá quién sos en cada decisión sin caer en la paranoia (y suerte).


Siempre para lograr un objetivo me corrompí en algo, siempre para lograr un objetivo me conformé con algo. No queda otra; en alguna hay que entrar. El mundo del ser está condicionado por especie, estética, etnia, género, clase y edad. ¿Cuál cotiza más alto en el mercado del odio, y en el mercado de la bondad? Me enseñé a construir un hogar adentro de mí, que también es fortín, que también será soberbia. Su violencia hiere y deja marcas imborrables: miedo y odio, odio y miedo gestionado en consenso, alternado: uno después o antes del otro. Tengo acá, en el centro de mi cuerpo, una casa edificada con fuego, una llama marica que cuido, le rezo, soy mi propia religión, mi comunidad es mi dios, así de soberbio puedo volverme, qué miedo de mí.


Cuidado, tus fobias, tratalas; no mates ni desees la muerte, ni a una cucaracha. Ahora hablo y cuido lo que construyo, no lo remato. Cuidado, nunca es el mejor momento, el prejuicio necesita del miedo para existir y desarrollarse. Cuidado, el Grindr es el nuevo deep web, incluso venden cursos para estafar a una financiera, a los cuales adhiero. Cuidado, se muere en la noche, o de día, pero se aprende a caminar, a encender la mirada, a chapar, a venderse y a comprar.


¿Cuánto valés? ¿cuánto vale lo que decís? ¿se puede tarjetear? ¿se puede crotear? Hasta el cansancio, hasta el desprecio se puede ser mezquino sin tener con qué, siempre vamos para abajo, inventaron el cielo para confundirnos. Cuando rompo una cadena, me ato a otra; a veces me justifico y pienso que es la naturaleza humana, pero soy yo, el absurdo es una pasión.


Me acuerdo cuando andábamos en el auto por un paraíso frente a un mar que no existe, de olas enormes, no veíamos la rompiente, se escondía, en la base de un horizonte que salía del marco. Andábamos en el auto, papá en el asiento del acompañante, mamá manejando. Parecía un escape, o un presagio de muerte. A mí me pegaba el sol, y en un momento, quedaba solo. Solo, y frío frente al sol.




 

Este es un fragmento del nuevo libro de Gonzalo Zuloaga, La pobre de las chetas, editado por Editorial Trapezoide


IG @trapezoide.ediciones


Gonzalo Zuloaga es escritor, poeta, docente y periodista cultural. Editó Predicciones del Año Kitsch (Peces de Ciudad, 2017), Hackers D.O.S (co-producido con Jule Gore y Clara Spaltro), Joya lumpen (Ediciones Frenéticos Danzantes), Efecto mamushka (co-producido con Churita Likina) y Paris Tropical (Peces de Ciudad, 2021). Algunos de sus textos fueron seleccionados para su publicación en la revista Monolito Arte y Cultura (Méjico) y las antologías Palabras en Flor (España), En el momento del caos y Al filo del remolino (Ediciones Frenéticos Danzantes, Argentina). Condujo la sección #cóctelypoesía en el programa La Terraza por Radio Provincia de Buenos Aires, y co-conduce Krakatoa también por FM 97.1.


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