• Eva Van Kreimmer

Cenizas


Medio día en la tierra y media noche en el infierno. El viento soplaba de sur a norte como una exhalación de la tierra, manifestando la vida del mundo y recordándole a Trok lo insignificante de su existencia. Ahí, frente a las ruinas plagadas de recuerdos, la joven sentía el polvo bailando sobre sus botines y el sol en su nuca, observaba las ruinas intentando mantener su mente en el presente.


̶ Todo parece estar exactamente igual – Exclamó una voz masculina que la sobresaltó.


Al voltearse encontró a un joven de contextura media con el cabello claro y desordenado que coordinaba perfectamente con unos chispeantes ojos celeste. Tardó varios segundos en reconocerlo, después de todo ya había pasado demasiado tiempo.


̶ Eran ruinas hace 4 años y siguen siendo ruinas ahora, por eso se ve igual – respondió Trok con un dejo de molestia. ̶ No, antes sólo estaban abandonadas, pero las paredes se tiñeron de negro cuando estuvimos aquí. ̶ No sabía que le prestabas tanta atención a los detalles Bert. ̶ Siendo honestos, no creo que sepas nada de mí. ̶ Supongo que tienes razón.


Silencio, qué complejo resultaba entablar conversación con alguien que te ha visto como no te ha visto nadie, pero que al mismo tiempo no sabe nada de ti. Ante ello sólo queda el silencio que no deja de ser incómodo.


̶ Es raro encontrarte aquí, aunque supongo que es el único lugar donde podríamos encontrarnos – Comentó Bert clavando la mirada en una pared que amenazaba con derrumbarse al menor soplido del viento. ̶ Es la primera vez que vengo desde, bueno, tú sabes. ̶ Entiendo. ̶ ¿Tú vienes seguido? ̶ La verdad no, también es la primera vez, la verdad he pensado en venir muchas veces, lo medito y finalmente desisto, pero esta vez sentí que tenía que venir.


Nuevamente silencio.


̶ Bueno si quieren saberlo yo vengo seguido - gritó una voz desde lo alto de una construcción.


Tanto Trok como Bert alzaron la vista sorprendidos de que alguien pudiera escucharlos a esa distancia. Buscaron la fuente de las palabras, pero debido al brillo del sol solo fueron capaz de ver una sombra.


̶ ¿Cehite, eres tú? ̶ Preguntó Bert, al tiempo que se daba cuenta lo extraño que sonaba ese nombre en sus labios, hace mucho no lo pronunciaba. ̶ Sí, esperen, bajo enseguida - respondió la voz.


El joven bajo precipitadamente con movimientos ágiles y elegantes. Inusuales para cualquier citadino, aunque mirándolo con detenimiento Cehite era lo menos parecido a un citadino que se podía encontrar en esos parajes.


̶ Esto sí que es una novedad – Comentó Bert al tenerlo frente a sus ojos – pensé que tras lo ocurrido habrías dejado la ciudad y te habrías instalado en alguna playa a practicar Surf. ̶ Esa era la idea, lo intenté durante un año, pero tuve que regresar, no me sentía a gusto, supongo que después de todo el surf no es lo mío. ̶ Siendo honesto no parecías un surfista, al menos no en ese momento.


Trok los observaba en silencio sin prestar mucha atención a su conversación, era evidente que Cehite había cambiado mucho, nada quedaba de aquel escolar callado con odio en su mirada y movimientos agresivos. Actualmente la banda negra había desaparecido de su brazo izquierdo, se había dejado crecer el cabello hasta los hombros, lucía un uniforme bronceado y sus movimientos eran más relajados. Sin embargo, aún era posible ver entre sus gestos el régimen estricto de una educación militar. De hecho, de haberlo visto por la calle le hubiera sido imposible reconocerlo, parecía otra persona.


̶ No entiendo que haces aquí – exclamó la joven interrumpiendo la conversación – tú más que cualquiera debiste quedarte lejos, disfrutar la playa y olvidarte de este lugar.


Cehite la miró con molestia, de haber sido otra persona no se hubiera molestado en responder, pero ver a Trok le producía una singular nostalgia.


̶ Yo creo que es más extraño que ustedes estén aquí, después de todo, entre estas paredes yo me siento acompañado, en ellas se guarda el recuerdo de todo lo que alguna vez me ha importado, ustedes en cambio son completamente ajenos.


“Eso sí suena como Cehite” pensó Trok al escucharlo, quizás después de tanto tiempo no ha cambiado tanto, quizás ninguno lo ha hecho.


̶ Chicos, chicos tranquilos - exclamó Bert al notar como la tensión aumentaba entre sus compañeros. ̶ No te preocupes, no vine a pelear – respondió Trok. ̶ ¿Entonces a qué viniste? – Preguntó Cehite con tono resentido. ̶ No lo sé, supongo que a asegurarme de que todo fue real, con el tiempo al recordarlo llego a sentir que no fue más que un sueño, o mejor dicho una pesadilla.


El elefante en la habitación comenzaba a crecer y cada vez era más difícil ignorarlo.


̶ Hoy se cumplen 4 años exactos desde ese día, y aún me parece extraño que el brillo del amanecer sucediera a la muerte – Comentó Bert finalmente, sin tener muy claro si hablaba para los demás o solo para sí mismo.

̶ Vengan, quiero mostrarles algo ̶ Pidió Cehite mientras empezaba a caminar sin esperar respuesta.


El joven los guio por lo callejones, esquivando los pasajes obstruidos por escombros, era evidente que conocía el lugar. Entró por un edificio que se veía en condiciones aceptables comparado con los demás, los guio al 4 piso, y atravesó el espacio que debió ser una pared, pero que había caído permitiendo el paso al tercer piso del edificio continuo.


̶ Disculpen el camino, pero el primer piso quedó colapsado después de lo que pasó y esta es la única forma de entrar.


Sus compañeros asintieron y avanzaron sin hacer ningún comentario: Estar en ese lugar se sentía como un sinsentido de la vida, nada parecía extraño, precisamente porque entre esos escombros nada parecía normal.


Al llegar al segundo edificio Cehite los llevó por los restos de una escalera hasta alcanzar la azotea, era solo 5 pisos, pero aun así desde lo alto se podía ver todo el lugar, gracias a que el edificio se encontraba aproximadamente al centro de las ruinas y era ligeramente más alto que los demás. Al este podían verse las montañas, y al oeste si se forzaba un poco la vista, se apreciaba el brillo de los grandes ventanales que provenían de las modernas edificaciones de la ciudad.


̶ Se puede ver todo desde aquí – exclamó Bert, desde el borde la azotea. Fue el primero en reconocer el lugar, después de todo había acompañado muchas veces a Jaiden, solo para admirar la vista. ̶ Sí, en el fondo entre las ruinas siempre hay algo que se puede admirar, a veces, cuando me siento mal, vengo aquí a mirar el paisaje, y pienso que esto fue probablemente lo último que vio Anti antes de morir, de alguna forma eso me hace sentir mejor - Exclamó Cehite mientras se acercaba a lo que quedaba del barandal.


Bert retrocedió sus pasos hasta posicionarse junto a Trok, sentía que debía dejar a Cehite solo con sus recuerdos ahora que había logrado tener algo de tranquilidad, pero no podía marcharse del todo. Después de haber estado tanto tiempo sin volver ahora le resultaba particularmente difícil salir de ahí.


Trok por su parte tenía una visión muy distinta de todo, no podía ver el paisaje ante sí, solo podía observar a Cehite, parado, solo, dándoles la espalda, apoyado en el barandal, con la cabeza hacia arriba y los ojos cerrados disfrutando del viento. Había pasado por tantas cosas, se había destruido a sí mismo, se había convertido en un vengador y había enfrentado lo que ninguno de los ahí presente se había atrevido a enfrentar, aunque iba contra su naturaleza pacífica y a pesar de que fue completamente derrotado, se puede decir que cumplió su misión, y por tanto ya no tenía mayor motivo para vivir, pese a que su respiración indicaba que estaba vivo. “Demasiadas contradicciones, para ser solo una persona” pensó Trok sintiendo la contradicción. Ella ha sido una mujer con los pies bien firmes en la tierra y Cehite en cambio era como el viento, a veces una suave brisa, pero capaz de convertirse en un huracán si necesita serlo ¿Cómo identificarse con alguien tan distinto y volátil?


̶ Pudiste ser tú – susurro Bert mal interpretando el silencio de su compañera. ̶ ¿Qué? – preguntó ella, sin entender el comentario. ̶ Pudiste terminar igual que Anti, la policía dijo que fue un accidente, pero Cehite tenía razón, siempre la tuvo, fue culpa de Jaiden.


Trok no pudo evitar estremecerse al escuchar ese nombre, ella misma no tenía el valor para pronunciarlo, decirlo era como sentirlo de nuevo con ella por un instante y volver a perderlo, especialmente en ese lugar.


̶ Él mismo me lo confesó un día entre copas, se sentía mal al respecto, pero no se podía negar que era su culpa, y no es una percepción, él la empujo en un arrebato. ̶ ¿Por qué me dices esto? Pensé que era tu amigo – comentó Trok sorprendida ante tal confesión. ̶ Lo era, el mejor amigo que se podía tener, lo conocía mejor que la mayoría y sé bien de lo que era capaz de hacer, por eso lo seguí aquella noche. ̶ Era un demonio – respondió la joven con frialdad. ̶ No, pero convivía con demasiados de ellos y era fácil confundirse, incluso yo lo hice alguna vez, pero no era tan malo como todos piensan. ̶ No te engañes – Intervino Cehite que con solo oír las ultimas frases de la conversación comprendió al instante de quien hablaban – Puede que ahora el tiempo te haya permitido olvidar las cosas, pero ese tipo era el mismo satanás encarnado, manipulador, agresivo, peligroso, no sabía contener sus instintos ni sus impulsos, por eso terminó de esa forma, Karma, dirían algunos. Sé que el alma de Anti no hubiera podido descansar tranquila si ese maldito siguiera por las calles.


Era extraño volver a mirar el odio en los ojos de Cehite, ya no resplandecía con el brillo de antaño, pero aún era evidente que quedaba lo suficiente como para llevarlo a enfrentar cualquier demonio.


̶ Tú viniste a matarlo ¿verdad? – lo interrumpió Trok. ̶ Para ser sincero no, quería matarlo, es cierto, pero no vine por eso, yo ya estaba aquí ese día. ̶ ¿De verdad? Pensé que habías venido especialmente para acabar con él, o sea se lo decías siempre que lo veías - Exclamó Bert incrédulo. ̶ Y quise hacerlo muchas veces, de hecho, fue exacto lo que pensé cuando lo vi acá con Trok. -Si no lo esperabas ¿Por qué estabas aquí? – preguntó la joven interrumpiéndolos. ̶ En aquella época venía mucho, desde que la policía desacordonó la zona tras la muerte de Anti, venía siempre que podía, me escapaba del instituto y bebía solo, intentado saber qué hacer con mi vida - Y ¿qué paso ese día? – preguntó Trok. - La verdad yo mismo no lo sé muy bien, recuerdo que llevaba media botella de vodka cuando los vi discutiendo desde el edificio continuo, fue como verlo con Anti, solo pensaba en que tenía que detenerlo y salvarte, era el único camino, no sé cómo empezó el fuego, pero estoy consciente que ya estaba en llamas cuando ese desgraciado me noqueó y me dejo inconsciente, te debo la vida Bert, cuando volví en mí mismo ya todo había terminado.. ̶ No es nada, no podía dejarte en medio del fuego. ̶ De todas formas te lo agradezco. ̶ Tranqui ya paso mucho tiempo de eso, la verdad me sorprende que este edificio siga aún en pie – Agrego Bert intentando cambiar el tema. -̶ Se dañó mucho, pero si no se cayó con el incendio no creo que lo haga con nada – respondió Cehite. ̶ Puede ser pero no me da confianza, deberíamos salir de aquí – exclamó Trok. ̶ Tienes razón, vámonos. ̶ Bajen ustedes, yo quiero quedarme un rato más. ̶ ¿Seguro? – preguntó Bert. ̶ Sí, tranquilo solo serán unos minutos.


Bert y Trok iniciaron el descenso procurando no entablar conversación hasta encontrarse lo bastante alejados, aunque con el oído de Cahite era difícil calcular esa distancia.


̶ Yo te creo – exclamó Trok súbitamente. ̶ ¿Qué cosa? ̶ Jaiden no era tan malo, pero destruyó la vida de Cehite, y acabo con la de Anti, eso no se puede negar. ̶ No fue a propósito, tenía un don natural para destruir todo lo que tocaba, era como si la felicidad misma se quemara al tocar sus manos. ̶ Lo sé, créeme que lo sé – respondió ella con convicción. ̶ Pero a ti te quería. ̶ No lo creo. No creo que comprendiera como es querer a una mujer, recuerdo cuando empecé a conocerlo, cuando ya éramos pareja y todo. No era un sujeto fácil de conocer, en ese punto, sentí celos de ti, ̶ ¿De mí? ¿Por qué? ̶ Jaiden no hablaba de nadie, ni de su familia, ni de sus sueños, de nadie y de nada, pero de ti sí, te adoraba, si no hubiera sido tan apasionado en la cama hubiera pensado incluso que era homosexual. ̶ Estuvimos juntos desde los 8 años, en verdad era el mejor amigo que se podría tener –comento Bert con nostalgia. ̶ Entonces ¿cómo puedes pensar que me hubiera hecho daño? ̶ Porque lo conocía. Recuerdo esa noche, Jaiden había robado unas cervezas y las bebíamos cuando empezaron a discutir por teléfono, se sulfuró mucho, no solían importarle las mujeres con las que salía, pero después de lo de Anti estaba raro, más violento que de costumbre. Recuerdo que de pronto leyó un mensaje, se tomó lo que quedaba de cerveza en su vaso y me informó que se marchaba, intenté detenerlo pero traía esa mirada de “no me importa nada” esa misma que ponía cuando era más peligroso, me empujó para hacerme caer sobre mi sofá, tomó las llaves de mi auto y se fue. ̶ Tenía solo 17 años. ̶ Todos los teníamos, bueno Cehite tenía 18, pero era casi lo mismo. ̶ ¿Cómo supiste que vendría aquí? ̶ ¿Dónde más podría haber ido?, Jaiden adoraba este lugar, acá podía romper cosas cuando la ira lo superaba, y estar solo cuando el mundo lo agobiaba. La culpa por Anti, y la investigación al respecto lo habían mantenido alejado, pero al verlo salir fue el primer lugar en que pensé, por eso emprendí el rumbo enseguida, pero, lamentablemente, no hay buena locomoción en esta ciudad, en especial cuando eres un adolecente sin mucho dinero.


Trok sonrió, lo cierto es que eran unos niños cuando todo ocurrió y como tales, ninguno tenía muy claro quién era ni lo que hacía.


̶ ¿Subimos? – preguntó Bert al momento que llegaron al tercer piso, señalando con la cabeza la unión entre ambos edificios. ̶ No, espera, quizás nunca vuelva a venir aquí, quiero ver el lugar de nuevo. ̶ Ok, te acompaño – respondió el joven sin cuestionar.


El suelo del ruinoso edificio crujía bajo sus pies, las ventanas del segundo piso estaban bloqueadas y la humedad se concentraba en el lugar, aun así, el deseo de entrar era más fuerte. Trok uso su celular como linterna para evitar tropezar con algo.


̶ Este lugar es un desastre, pero después de tanto tiempo supongo que es normal ̶ Exclamó Bert. ̶ No es el tiempo, te lo dije, este lugar está en ruinas, sigue en ruinas, este piso en específico, está casi igual que como lo recuerdo, solo tiene un poco más de polvo y telarañas. ̶ No, es más oscuro, con más cenizas, con menos vida – replicó Bert. ̶ Aquel día nos salvaste a todos - agrego Trok sin motivo aparente. ̶ No, a Jaiden no pude salvarlo. ̶ Yo, discutía con él cuando llegó Cehite, es cierto, pero fue mi culpa, le reclamaba por todo, tenía tanto potencial y lo desperdiciaba, jugando, apostando, bebiendo, cada vicio existente lo tenía. ̶ Solo intentaba escapar de la realidad, no tienes idea lo que vivía. ̶ Lo sé, eso es lo que más me molestaba, lo presioné tanto que me sorprende que no rompiera conmigo. ̶ Tienes carácter, eso le gustaba, sentía que lo veías como a un igual. ̶ Pero nunca lo hice, siempre me pareció un ser extraordinario, oscuro y extraordinario. ̶ Lo era, un ser oscuro y extraordinario – secundo Bert mientras se apoyaba en una pared. ̶ Cuando Cehite llegó esa noche, todo se volvió confuso. Nunca le he contado a nadie lo que paso. ̶ ¿Quieres hacerlo ahora? – Preguntó el joven. ̶ ¿Qué siempre estás en calma? Eres como un lago tranquilo, ¿cómo podías soportar a Jaiden que era como un volcán? ̶ Supongo que nos complementábamos – respondió alzando los hombros- ¿me contarás? ̶ Yo sabía que lo acusaban de homicidio, todos lo sabían en la ciudad, y aun así no pude evitar sentirme atraída por él. ̶ Era un sujeto muy carismático cuando quería ̶ Esa noche habíamos quedado de salir, me dejo esperando sin avisarme nada, y cuando le reclamé dijo que había cambiado de opinión y que pasaría la noche tomando unas cervezas en casa de un amigo. Me enojé mucho, le recriminé su insensibilidad, y lo hice sentir culpable, yo estaba a las afueras de la ciudad porque él me había citado ahí, ¿te imaginas, sola a las afueras de la ciudad? ̶ No pareces el tipo de chica que necesita protección. ̶ No lo soy, pero quería que él me protegiera así que lo recriminé, y lo insulté hasta que me dijo que nos viéramos en las ruinas, le dije que no estaba en posición de citarme, que yo me marcharía a donde quisiera con o sin él, luego deje de contestarle, apague el celular, al día siguiente tenía un mensaje, pero probablemente lo que el leyó de vuelta fue el mensaje de rebote diciendo que mi móvil estaba apagado. ̶ Por eso se marchó. ̶ Yo estaba en las ruinas esperándolo, eran solo palabras. Le seguí gritando, lo llamé asesino, como todos lo llamaban, esa fue la gota que rebaso el vaso, me arrojo contra la pared, pensé que me golpearía, pero Caheite llego justo en ese instante, lo tomó por la espalda y lo alejo de mí. Traía una botella de vodka e intentó golpear a Jaiden con ella, pero Jaiden se la quitó de las manos y la arrojó contra la pared, saltó en pedazos y el licor se derramó, recuerdo que corrí al piso superior para no ser alcanzada por las esquirlas ni por sus golpes mientras ellos peleaban. ̶ Jaiden era buen pelador, nunca practicó ningún arte marcial ni nada pero se le daba natural. ̶ Se notaba, redujo a Caheite con mucha facilidad, estoy segura que Jaiden le pudo haber hecho mucho más daño, pero solo lo noqueo y lo dejo tirado en el piso. ̶ ¿Cómo se inició el fuego? – preguntó Bert. ̶ Realmente no lo sé, desde mi escondite solo podía percibir el humo, y los gritos de Jaiden llamándome. ̶ Cuando llegué Cehite estaba tirado en el piso, rodeado de llamas, lo tomé y lo dejé afuera del edificio a una distancia prudente, pero no vi a Jaiden hasta que volví a entrar. ̶ Había subido al segundo piso a buscarme, con el humo no podía verlo solo escucharlo. Cuando di con él estaba en la pared opuesta, rodeado de llamas, parecía no importarle, me llamó para que me acercara, pero me daba demasiado miedo moverme, estaba paralizada. ̶ Ahí fue cuando llegué, y te empujé para que la viga que caía no te aplastara. ̶ Jaiden intento acercarse, pero el piso se abrió bajo sus pies, quedo colgando, con la fuerza de sus brazos, pensé que podría levantarse. ̶ Yo también. Cuando me cayó la viga solo me raspo un poco, pero no me apuré en ayudar a Jaiden, el nunca necesitó ayuda de nadie, no me acerqué hasta que te vi a ti intentando sujetarlo, pero ya era demasiado tarde. ̶ Estaba en llamas, completamente ardiendo, por eso no se pudo sujetar, quise ayudarlo, lo tomé de la camisa, pero era muy pesado y quemaba mucho, me quede sin fuerzas y lo dejé caer – Trok pronuncio las palabras sin ninguna inflexión en su voz. ̶ Se quemó completamente, la policía solo logro llevarse unos cuantos huesos ̶ ¿Te quedó cicatriz por la viga? ̶ Sí, pero supongo que me la merezco, me recuerda lo que pasó, aunque como es en la espalda no la veo nunca ¿y a ti?


La joven alzo la manga derecha descubriendo su antebrazo, mostrando variaciones de coloración producto de quemaduras.


̶ Pensé que quedarían peor, después de todo estaban horribles, y fue muy largo el tratamiento de recuperación. ̶ Cada cual carga sus cicatrices… ̶ Chicos donde están – la voz de Cehite interrumpió el comentario de Bert, el tiempo había trascurrido sin que lo notaran. ̶ Estamos abajo – Gritó Trok. ̶ Ustedes, no deberían andar solos por este edificio, la estructura podría ceder en cualquier momento. ̶ Pero tú siempre lo haces ¿o no Cehite? ̶ Ahh, es diferente yo conozco este lugar - respondió el joven mientras hacía gala de sí parándose de manos sobre el oxidado pasamanos de la escalera. ̶ En todo caso no deberías jugar así en este lugar – le advirtió Bert. ̶ Tranquilo, dije que lo conozco aunque no paso muy seguido por este piso en particular – agregó mientras se equilibraba en una mano. ̶ ¿Muchos recuerdos? – pregunto Trok. ̶ Todo está plagado de recuerdos pero siento que aún hay parte de ese maldito en este lugar. ̶ Sus cenizas, que son completamente inofensivas – aclaró Bert. ̶ Como sea no me gusta, vámonos.


Cehite ejecutó una flexión de brazo con la intensión de darse impulso para ponerse de pie, pero en ese instante el barandal se rompió dejándolo caer de cabeza, el joven instintivamente intento protegerse, pero en un par de metros era poco lo que podía acomodar, finalmente se estrelló en el suelo, el golpe no le hizo mayor daño, pero una guía metálica estructural que había quedado descubierta se le clavó en el costado abdominal atravesándolo. Tanto Trok como Bert corrieron a ayudarlo, pero no podían moverlo sin quitar el metal de su cuerpo


̶ Amigo, esto te va a doler, pero hay que sacarte eso – advirtió Bert. ̶ Tú tranquilo, no creo que haya tocado ningún órgano, pero creo que me lesioné la muñeca, no creo que pueda sacarlo.


Bert tomó el trozo de metal, pero cada vez que tiraba, el cuerpo de Cehite seguía el movimiento


̶ Trok. necesito que sujetes a Cehite para poder quitarle esto. ̶Está bien – respondió la joven al tiempo que tomaba con fuerza a su compañero y se llenaba las manos de sangre. - ¿Listos? – preguntó Bert antes de empezar tirar.


Sus compañeros respondieron afirmativamente con un gesto de la cabeza, Bert concentro su fuerza en sus manos y su espalda para lograr arrancar el dañino elemento en su solo movimiento, estaba afilado, así que rasguño las palmas de sus manos y derramo algo de sangre, pero logro su objetivo.


̶ Tendremos que llevarte al hospital de inmediato para que te cierren eso ¿crees que puedes ponerte de pie? – preguntó Bert. ̶ Claro, no hay problema - respondió Cehite al tiempo que con una mano hacia presión en la herida y se ponía en pie solo con el trabajo de sus piernas. ̶ Estas en muy buen estado físico – comento Trok al observarlo. ̶ Gracias- respondió el joven con una sonrisa – de todas formas creo que necesitaré una mano para poder caminar y salir de aquí. ̶ Tranquilo yo te ayudo – respondió Bert ofreciéndole un hombro.


Los tres emprendieron el acenso con dificultad y salieron del edificio, alejándose de las ruinas, pero Trok, no pudo evitar mirar atrás, no tenía muy claro porque había venido, ni que había sacado con su visita, solo sentía que debía estar allí. Del mismo modo que ahora sentía que debía marcharse, que había cumplido con su inexistente misión. Aunque nada parecía haber cambiado, aún se llenaba de nostalgia al ver los edificios, y por sobre todo extrañaba aún Jaiden. Dejo a Bert conducir su auto, y se fue en el asiento trasero acompañando a Cehite para asegurarse que estuviera bien. Desde su posición podría ver como se alejaban de aquel lugar que había cambiado tanto sus vidas.


Es importante recordar el pasado porque la historia tiene una fuerte tendencia a repetirse, la última vez era la luz del amanecer la que la acompañaba mezclándose con el calor y las llamas que consumían su inocencia. Ahora es el crepúsculo quien hace juego con sus manos ensangrentadas. Las ruinas del espíritu solo pueden ser la representación de la destrucción, pero lamentablemente para Trok, Cehite y Bert, su historia podía volver a comenzar en cualquier momento y nada les aseguraba un final feliz. Algo dormido acababa de despertar ante el contacto de la sangre que se mezclaba con sus cenizas. No es posible utilizar fuego para acabar con un demonio.



 

Autora: Eva Van Kreimmer


Mujer chilena, estudiante de química y farmacia, autora de la novela de ciencia ficción Sybille, publicada por sietch ediciones

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