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A la belleza de Ian


Ian no ama a los varones —tal vez nunca lo haga—.

No he tocado su cabello ni sus mejillas ni su cuello.

Jamás he besado su boca ni su torso ni sus muslos.

Lo he visto desde lejos —como se admira lo inalcanzable—.

Lo imagino en la ducha, después del rugby:

la espuma rosando sus pezones como canicas,

sus nalgas como de hierro abombado,

su cadera como un valle de lágrimas negras.

Y ahí su pene, en reposo. Pienso que no está circuncidado.

Hay dos venas que lo ciñen. Además,

es grueso, quizá 4 o 5 cm.

Balanceándose como un reloj de bolsillo,

llamando a una peregrinación,

de rodillas, con la boca abierta para su hostia lúbrica.

Le imagino masturbándose,

haciendo hacia atrás la cabeza,

mordiéndose los labios,

metiéndose un dedo por el ano,

gimiendo, acelerando el ritmo,

haciendo remolinos en su glande.

En sus piernas hay un temblor de vías,

en sus testículos un agitarse de pasajeros y equipaje,

en su garganta un pitido de locomotora,

en su próstata un hervor de calderas.

Su semen sale expulsado

—astillas, papeles y metales retorcidos por una colisión—.

Veo sus espasmos —ángel ladrón de sus entrañas—,

desfallece y soy yo quien sujeta su cuerpo rendido.

Ian no ama a los varones —tal vez nunca lo haga—,

aun así, yo ya lo he amado.


***


Ernesto mordía mis pezones. Succionaba de ellos. ¡Ernesto nos van a oír! —le dije. ¡Ojalá! —me respondió mirándome a los ojos, como succionándolos también. A este punto mis pechos eran dos hibiscos carmesíes y Ernesto era una mariposa cuya trompa era más bien una bomba de varilla. Comenzaba a lamerme uno compasivo y me pellizcaba en ansias el otro.


En mi entrepierna crecía el Nilo, embriagando sus riberas. Ernesto lo sabía; era su objetivo. Así su boca dominó mi sexo ¿cómo puede abastecer un rosedal a seis enjambres de abejas? Pronto devoraría mis piernas y mi tórax (aunque dejando el corazón a un lado). Me perdí en aquel río como Moisés en la cesta.


Al besarme había tanto de mí en su boca que creí besar un espejo.


 

Autor: Steven B. G. (Costa Rica, 2000)


Ha sido publicado en diversas revistas literarias como Cardenal, Palabrerías, Kametsa, entre otras. También ha sido traducido al italiano.


Instagram: @colorfullypoem_bg

Facebook: Steven BG


Foto tomada de acá

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