Lo vintage del abandono

Él era tan vintage

Como un vinilo sin marcas.

Incluso ahora un año después

No dejo de escuchar como las suelas de sus zapatos de cuero rebotaban en mi piso,

Y por un minuto hacia que las baldosas se sintieran elegantes.


 

Usaba lentes de sol incluso cuando estábamos dentro del cuarto

Pensaba que era una pena no poder ver esos ojos esmeralda con claridad

Pero tan solo el pensar con que intensidad me estaría mirando,

Hacía que me estremeciera.

Creo que su objetivo siempre fue que buscase su mirada.


 

Su mirada, se sentía como un crucero de emociones,

Y con una simple vista te daba una pista

De la cantidades de misterios que sus ojos podían esconder.


 

Él era tan rebelde,

Pero no de esos rebeldes que te cuestionan

Rebelde porque era diferente.

Decidió evitar el ignorarme

Y me dedico el comienzo de mi vida.


 

Debí dejarle cuando vi esa sonrisa,

Tan sincera pero que al mismo tiempo

Te mostraba todos sus demonios en orden alfabético.


 

El eran tan imprescindible,

Que cuando se marcho

Dolió como un corazón roto.

Dejé de escuchar cantar los pájaros en mi habitación

Porque cerré mi ventana,

Para evitar tirarme de ella.


 

Desde que empecé a escribir

Siempre el poema fue él.

Él y su manera de reír.

Y la forma en la que fui yo quien soñaba

Mientras él dormía.


 

Él era un chico malo,

Tanto que desafiábamos al destino

Cada vez que nos besábamos.

Siempre llevaba consigo un aire de superioridad

Mientras sus poros irradiaban un peligro clásico.

Seria luego el destino quien me gritaría.

Que él no me merecía.


 

Tenía una sonrisa excepcional

Que no lograba reflejar

La triste historia que llevaba por detrás.

Pero cuando el terminaba de tocarte

Nunca necesitabas más.


 

Buscar el amor es lo más lógico que he visto

Pero el amor que encontré con él fue absurdo

Cada vez que hablaba me cuestionaba

Y cada vez que callaba me desesperaba

Nunca hubiera tenido el poder de dejarlo

Así que solo me quede ahí, amándolo.


 

Él era tan adicto

Al libertinaje y a las personas desechas

Y yo tenía mis morbos

Y a cada uno de ellos les otorgo un pretexto

Para cumplirlos dentro de dos vidas mal hechas.


 

Él era majestuoso.

Espero que nunca se quiera despedir del libertinaje.

Era un encanto yendo sin camisa,

Hacía que te pierdas en la tinta de sus brazos,

Y en el total infinito de su abrazo.


 

Fumaba sus cigarrillos con pasión

Pero me besaba con desdén

Y entre su interés e indiferencia

Se encontraba su peculiar perfección.


 

Él fue tan memorable

Que desde que se marcho

No supe por dónde empezar a buscarle.

Se aseguró de pisar tan fuerte,

Que ni huella tras el dejo.


 

Su partida se siente como abandono,

Pero es un abandono elegante,

Sin titubeos ni dolor,

Un abandono que deja el mismo sabor vintage que su corazón.


 

Lo peor no fue la conmoción que sientes al estar con él,

Lo peor son los segundos pasados en soledad,

Cuando no sientes su mirada penetrándote el alma,

Ni su ceja levantada desafiándote,

Ni el resplandor de su sonrisa dejando a todos dando lastima.


 

Me había acostumbrado a él y a su forma de hacerme sentir.

A sus cumplidos fuera de lugar

Y a sus besos en el lugar indicado.

 

Autora: Leila Soledad Cortes

 

Leila Soledad cortes nació el 2 de abril del año 2000, en santo tome, santa fe, argentina. Asistió al instituto “La Inmaculada”, actualmente está estudiando ingeniería agronómica en la “Facultad de Ciencias Agrarias, UNL”. Lo vintage del abandono es su primera obra poética.


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Revista Extrañas Noches –literatura visceral- 

ISSN: 2524-9266

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