No soy la única

15/10/2019

Me despierta el sonido de esa canción, suena como un eco perdido… no sé qué día es, qué hora es o si ya amaneció. Llevo tanto tiempo en este lugar que mi reloj interno ya se quebró, atada a una silla, con una venda… es duro estar a ciegas.

 

La misma canción suena una y otra vez: “You say I’m crazy…”  es irónico que una bella canción amenice mi suplicio, solo ruego que ya no venga más, que me deje aquí abandonada, no me importa que nunca me encuentren… solo quiero que mi verdugo no vuelva.

 

Escucho como rechina la puerta, baja lento y le sube el volumen al reproductor, empieza a cantar: “I´m not the only one…”, la canta con dolor, como si su alma estuviera rota, como si su corazón se sintiera vulnerable.

La canta y la sigue cantando… extrañamente no me causa hastío, esa canción de cierta forma me reconforta, como si esa voz aterciopelada me acompañara en este incesante sufrir. No digo nada y hago el máximo esfuerzo para no respirar demasiado fuerte para que siga inmerso en el pensamiento que lo distrae. 

 

La canción termina y vuelve a comenzar. Siento el golpe seco en mi mejilla y un sabor metálico recorre mi garganta.

 


-¡Eres una perra! ¿creías que te ibas a librar de mí? …

-¡Ya te dije, que no te conozco! Lanzo un sollozo y digo: -No sé quién eres.


Sigue sonando la canción: “But the proof is the way it hurts”, siento un golpe punzante en mis costillas y su voz profunda e iracunda dice: 

-Es hora de castigarte, por ser una mala niña.

 

No sé con qué o cuántos objetos me golpea, solo siento el dolor que quema y a pesar de llevar tanto tiempo aquí, duele tanto como el primer día.

 


Se detiene por unos minutos y vuelve a su ritual, me besa la frente y me huele el cabello: 

 

- Te amo Samantha…

 

¿Quién es Samantha? Y qué demonios le hizo a este tipo para que me torture de esta forma cruel, no es normal que alguien se desquite con una desconocida de una forma tan brutal y despiadada.

 

“Now sadly I know why…” puedo escucharlo llorar por más que se esfuerce en ocultarlo. Arremete de nuevo con la golpiza, tan fuerte, que siento que no saldré de esta. 

 

-No te dejaré ir Samantha, esta vez no te irás y no me dejarás aquí como un idiota esperando tus migajas, mientras te diviertes con tus amantes.

-No soy Samantha, malnacido… ¡NO SOY ELLA!

 

Una bofetada me calla, ya me aburrí de que mi boca sangre todo el tiempo. Se escurre una gran cantidad y moja mi cuello hasta llegar a mi pecho. No me muevo, de cierta manera me resigno a que este círculo de golpes, insultos, reclamos y secuestro no termine. 

 

Como también me estoy empezando a creer que soy Samantha… ¿cómo es Samantha? ¿Me parezco tanto a su reflejo que por eso me merezco este castigo? o ¿será el maldito karma por dejar ir al amor de mi vida?

 

Un golpe certero a la nariz me saca de mi introspección, siento un crujido en mi tabique… ¡demonios! mi respiración se agita y se escurre la sangre por el puente de mi nariz rota como un pequeño riachuelo “denying every tear…” 

 

No sé qué me duele más, si mi cuerpo hecho mierda o mi espíritu totalmente quebrado, está noche será la más larga de todas.

 

-Querida Samantha, penetrarte es más que mi fetiche, tú sabes que siempre fantaseo con ello. Hacerte mía, solo mía… ¿recuerdas que decías que te encantaba que te penetrara sin parar?

 

En mis días de cautiverio nunca había intentado algo de tipo sexual, solo el beso en la frente, que mencionara aquello me llenó de terror, si tuviera que escoger, me quedo con las golpizas hasta el cansancio… no quiero imaginar… no… no puedo…

 


Seguía la canción de fondo, una y otra vez… “You heart is unobtainable…” 


 

-Samantha quiero verte a los ojos cuando te penetre, quiero sentirte con todo mi ser…

-No… ya déjame en paz. ¡Ya lárgate o mátame!

 

Ese jueves no debí quedarme hasta tarde en la oficina, ese jueves no debí dejar el auto en casa, ese jueves no debí colgarle a él… El miedo se apodera de mí y lo único que sé es que no quiero morir.

 

Mi llanto se empieza a descontrolar, mientras sangro y mi cuerpo se retuerce de dolor, comienzo a suplicar: 

 

- ¡Déjame ir!

-El amor es para siempre, mujer hermosa… y esta noche por fin lo vamos a consumar.

 

Decepcionar a una mente perturbada es un juego de alto riesgo y por lo general, nosotros los inocentes pagamos el alto precio, sin querer nos convertimos en el sustituto del objeto de su furia, sin querer nos convertimos en Samantha, “Cause you don’t think I know what you done…”

 

Me quita la venda con delicadeza y lo primero que veo es la sonrisa de un hombre atractivo, había poca luz y apenas me entero de que he estado encerrada en un sótano. De nuevo besa mi frente y huele mi cabello.

 

-Amo tu olor dulce…

 

Se quita de enfrente y se va al fondo de la habitación, con sorpresa observo que no era la única invitada a tan macabra fiesta, frente a mí había un cadáver ya hecho huesos, vestida de blanco, una cadena de oro le colgaba a lo que se suponía era cuello… ella, había estado observando todo el tiempo.

Siento la voz de él detrás de mí y me susurra al oído: 

 

- Mía para siempre…

La hoja atraviesa sin piedad mis costillas… solo pude decir: 

- But when you call me baby, I know I’m not the only one…

 

Autora: Angelique Reid


Nací y vivo en la ciudad de Bogotá; escritora, poeta, a veces hago crítica política y social, y además soy criminalista de profesión.


Porque nada está escrito, todo está por escribirse, por relatarse y por contarse, es por eso que me dedico a este bello oficio, para que por medio de mis líneas se transporten a otras realidades y puedan comprender las emociones humanas y no tan humanas.

 

Esta es mi página: https://www.facebook.com/AngelReidPoet/

 

 

 

 

 

 

 

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Revista Extrañas Noches –literatura visceral- 

ISSN: 2524-9266