top of page

Mortal Kombat


a Daniel

Mortal Kombat, Daniel, Mortal Kombat acciona las teclas y prende el mando con el codo si ya no hay manos porque la existencia es eso y nada más, Mortal Kombat, no es quedar todo el día sobando la panza de un árbol lleno de marcas para contar los plazos de los partos y la llagas, no decir fatality, hijo, fatality con todo lo interpuesto entre tu mansa piel y el horizonte. Y otra vez a no sobar los árboles panzones hasta descubrir la yema, el líquido de tierra entre sus piernas, su incipiente recorrido hacia la mugre. La Fatality, amigo, tírala tú escúpela de frente que se clave a las costillas de la vida allí donde el tiempo le pesa al esternón e inmoviliza la beta de sus vientos. Vivir en el filo de la cuchilla con injertada brevedad para sortear el golpe profundo de Johnny Cage el punzón de un tipo como Scorpion. Todo en la vida tiene un aguijón hasta lo más pulcro: la brevedad del atuendo para los días de la muerte.

Saltar sobre una mesa llamar la atención de los comensales. Star en el momento en que la tierra se hace un eléctrico quejido una zozobra o una letra borrosa.

Intentar Supersalto, con la tranquilidad casi imperial de un tigre enfermo. Desde la primera fila hasta el escenario siguiente, hacia la light.

Blandir un jab en high definition constante, más enérgico, más parecido a una voz armada con los eslabones de los otros. Desde allí, desde el brazo continuado en el dedo que pulsa la tecla roja para decapitar los cuerpos: decapitar y amasar.

Mortal Kombat, viejo, Mortal Kombat tirarte amarrado de una cuerda elástica desde el armazón de un imperio hacer puenting, viejo, hacer puenting y rozar el suelo, presentir la sensación sin abrir el ojo, y seguir saltando porque ya estás aquí, a fin de cuentas tan lejos de donde todo comenzó por un silbido.

El techo, los vitrales y los muros, tu mirada sobre todas las cosas esenciales. Carcomido el ojo bueno ya lo otro es bruma y pelea. Clan que se desvanece, una cueva de tipos implacables armados desde lo oscuro con una punta inmaterial para obligarte a correr semejante a un atleta de piernas cortas tirando el mismo jab contra todos, sin pensar en cubrirte el rostro, Jab, para manotear la cara pálida, tornarla en susto de ti mismo. Jab, jab, para rendir al peso, amansar la hora más pura. Jab, jab, jab para respirar y ser, desterrarte de los vivos.

Ya estamos en combate como siempre pulseando sobre la caja de frutas a pleno sol y sin colores alterados, con la veta de la estirpe inoculada desde un suero.

Decir Sub – Zero, caer en un agua templada que ha sido corregida por las manos de aquel árbol y la sensación de que así te alejas de los golpes. ¿O es que no ves las puntas disímiles del cuero con que pretenden sostenerte?

Mortal Kombat, gigante, Mortal Kombat juégate el pulso eterno con las formas, lanza tus monedas todas, las recogidas en un bazar borrado ya con la arena voraz de mis historias y también las falsas con las que jugamos el juego colosal de la herejía. Cerciórate de que la pústula no es más que una marca pasajera, chúpate esa, la más nueva escupe en una misma saliva el veneno y su suerte, impide el crecimiento vergonzoso de un osezno que será implacable y altivo, una fachada impostada de tus humores. Dile tú a Johnny Cage el poder de unas gafas de sol cuando se pretende colorear la vida después de un golpe cruel de apalear a la muerta vida con los números saltados desde el hígado, sin ningún orden.

 

Este poema fue publicado en el libro País de oscuras piedras

Autor: Lionel Valdivia Aguiar (Camagüey, 1975)

Poeta, narrador y ensayista. Ha sido merecedor de múltiples lauros, entre los que destacan el Premio Nacional de Poesía José Jacinto Milanés de 2007. Ha publicado los poemarios País de oscuras piedras(2016), Los puertos del silencio (2008), Desde los puentes (2006) y Travesía hacia el naufragio (2000). También ha publicado el libro de cuentos Insinuaciones del castrado (2005) y el libro de ensayos literarios La permanencia del viajero. El viaje en la poesía de Raúl Hernández Novás (2012). Publicaciones suyas han aparecido en las más importantes publicaciones periódicas cubanas, así como en antologías en Uruguay y Brasil. Por varios años fue parte del consejo de redacción de la revista de Literatura y Arte, La liga.

bottom of page