Mortal Kombat

15/10/2019

 

a Daniel

 

Mortal Kombat, Daniel, Mortal Kombat
acciona las teclas y prende el mando
con el codo si ya no hay manos
porque la existencia es eso y nada más,
Mortal Kombat, no es quedar todo el día
sobando la panza de un árbol lleno de marcas
para contar los plazos
de los partos y la llagas,
no decir fatality, hijo, fatality
con todo lo interpuesto entre tu mansa piel 
y el horizonte.
Y otra vez a no sobar los árboles panzones
hasta descubrir la yema,
el líquido de tierra entre sus piernas,
su incipiente recorrido hacia la mugre.
La Fatality, amigo, tírala tú
escúpela de frente 
que se clave a las costillas de la vida
allí donde el tiempo le pesa al esternón
e inmoviliza la beta de sus vientos.
Vivir en el filo de la cuchilla
con injertada brevedad para sortear
el golpe profundo de Johnny Cage
el punzón de un tipo como Scorpion.
Todo en la vida tiene un aguijón
hasta lo más pulcro:
la brevedad del atuendo para los días de la muerte.

 

Saltar                                   sobre una mesa
llamar la atención de los comensales.
Star                                        en el momento 
en que la tierra se hace un eléctrico quejido
una zozobra o una letra borrosa.

 

Intentar                                   Supersalto,
con la tranquilidad casi imperial
de un tigre enfermo.
Desde la primera fila 
hasta el escenario siguiente,  hacia la light.

 

Blandir un jab en high definition
constante, más enérgico, más parecido
a una voz armada con los eslabones de los otros.
Desde allí, desde el brazo continuado
en el dedo que pulsa la tecla roja
para decapitar los cuerpos:
decapitar y amasar. 

 

Mortal Kombat, viejo, Mortal Kombat
tirarte amarrado de una cuerda elástica
desde el armazón de un imperio
hacer puenting, viejo, hacer puenting
y rozar el suelo,
presentir la sensación sin abrir el ojo,
y seguir saltando porque ya estás aquí,
a fin de cuentas
tan lejos de donde todo comenzó por un silbido.

 

El techo, los vitrales y los muros,
tu mirada sobre todas las cosas esenciales.
Carcomido el ojo bueno 
ya lo otro es bruma y pelea. 
Clan que se desvanece,
una cueva de tipos implacables 
armados desde lo oscuro 
con una punta inmaterial
para obligarte a correr
semejante a un atleta de piernas cortas
tirando el mismo jab contra todos,
sin pensar en cubrirte el rostro,
Jab, para manotear la cara pálida,
tornarla en susto de ti mismo.
Jab, jab, para rendir al peso,
amansar la hora más pura.
Jab, jab, jab para respirar y ser,
desterrarte de los vivos.

 

Ya estamos en combate como siempre
pulseando sobre la caja de frutas 
a pleno sol y sin colores alterados,
con la veta de la estirpe inoculada desde un suero. 

 

Decir Sub – Zero, caer en un agua templada
que ha sido corregida por las manos de aquel árbol
y la sensación de que así te alejas de los golpes.
¿O es que no ves las puntas disímiles
del cuero con que pretenden sostenerte?

 

Mortal Kombat, gigante, Mortal Kombat
juégate el pulso eterno con las formas,
lanza tus monedas todas,
las recogidas en un bazar borrado ya
con la arena voraz de mis historias
y también las falsas 
con las que jugamos el juego colosal de la herejía.
Cerciórate de que la pústula
no es más que una marca pasajera,
chúpate esa, la más nueva
escupe en una misma saliva 
el veneno y su suerte,
impide el crecimiento vergonzoso
de un osezno que será implacable y altivo,
una fachada impostada de tus humores.
Dile tú a Johnny Cage
el poder de unas gafas de sol
cuando se pretende colorear la vida
después de un golpe cruel
de apalear a la muerta vida con los números saltados
desde el hígado, sin ningún orden.

 

Este poema fue publicado en el libro País de oscuras piedras

 

Autor: Lionel Valdivia Aguiar (Camagüey, 1975)

 

Poeta, narrador y ensayista. Ha sido merecedor de múltiples lauros, entre los que destacan el Premio Nacional de Poesía José Jacinto Milanés de 2007. Ha publicado los poemarios País de oscuras piedras(2016), Los puertos del silencio (2008), Desde los puentes (2006) y Travesía hacia el naufragio (2000). También ha publicado el libro de cuentos Insinuaciones del castrado (2005) y el libro de ensayos literarios La permanencia del viajero. El viaje en la poesía de Raúl Hernández Novás (2012). Publicaciones suyas han aparecido en las más importantes publicaciones periódicas cubanas, así como en antologías en Uruguay y Brasil. Por varios años fue parte del consejo de redacción de la revista de Literatura y Arte, La liga.

 

 

 

 

 

 

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Revista Extrañas Noches –literatura visceral- 

ISSN: 2524-9266