17 intentos

15/10/2019

1.

No tengo palabras para describir lo que siento,

ni siquiera sé que emociones tengo por dentro.

Quiero gritar, como tal vez debí gritar en ese momento.


 

2.

Llanto que no cesa, rabia.


 

3.

Sigo sin encontrar las palabras.

Cuando pienso en lo que pasó

sólo una palabra viene a mi mente,

pero no puedo decirla,

no puedo escribirla,

porque hacerlo implica aceptar una realidad

que me niego a tomar como mía.


 

4.

No quiero que esto me defina.


 

5.

No fue mi culpa.

No fue mi culpa.

No fue mi culpa.

No fue…


 

Y sin embargo, me siento tan culpable.


 

6.

Solo veo una palabra en mi mente.


 

7.

Nueva palabra.

“víctima”.


 

8.

Llanto incontrolable.


 

9.

Revivo el momento una y mil veces.

Escucho su voz resonando en mi cabeza,

repitiendo las mismas palabras

“Chingados que no.”

cortando mi piel con cada silaba pronunciada.


 

10.

La ansiedad ataca mi cabeza.

Inicia como una presión en el pecho

y una sensación en la garganta difícil de describir.

Mis manos tiemblan.

Mi cuerpo rígido.

“¡No me toques!”


 

Le grito al pobre que trata de darme tranquilidad.

Lucho contra esta sensación,

pero me ataca como unas manos alrededor de mi cuello,

no me permite respirar

y las lágrimas no cesan,

ruedan por mis mejillas hasta mi mandíbula.


 

11.

Lo siguiente que sentí después del último ataque de ansiedad

fue puro odio,

odio por ti y asco,

asco por lo que me hiciste y náuseas,

náuseas por aun escuchar tu voz en mi cabeza y dolor,

dolor por pensar que soy débil, frágil e insignificante.


 

12.

Tus manos sobre mi piel no me definen.

Tu voz en mi oído no me define.

Tus decisiones sobre mi cuerpo no me definen.

Tus problemas y tu estupidez no me definen.


 

13.

Ocultar esto no hace que desaparezca.

No sirve fingir que no pasó,

porque pasó.

Y decidiste que el consentimiento no era necesario,


 

y que fingir que pensaste que yo quería era suficiente,

que tus manos no tenían filo y por ende no cortarían mi piel,

que tu cuerpo inmovilizando el mío no era más que coincidencia,

y que tus labios no quemarían mi alma hasta dejar nada más que cenizas de mí.


 

14.

Aquí esta lo que dejaste de mí,

porque quebraste algo que por más que intento no puedo reparar,

porque aunque intento poner cada pieza en su lugar

faltan siempre las que te llevaste contigo y nunca volverán,

porque algunos pedazos se hicieron añicos y no los puedo reemplazar.

Así que aquí estoy ahora,

rota,

incompleta,

llena de odio.

Odio.

Odio.

Te odio,

por lograr hacer que por momentos me odiara a mí misma.


 

15.

No soy la misma.


 

16.

Trato de amar las cicatrices de mi ser

Pero cuesta tanto trabajo cuando éstas llevan tu nombre.


 

17.

No puedo negar lo que pasó.

No puedo negar lo que cambió.

No puedo negar tu existencia,

Ni tu paso por mi vida.

En parte ésto si me define.

En parte tú si me defines.

Me hiciste ésta persona.

Y ésta persona va a luchar

para mantenerse de pie ante la adversidad

o por lo menos

un día más.

 

 

Autora: Arely Hernandez

 

Imagen "El Grito" por el artista mexicano Mauricio García Vega.

 

 

 

 

 

 

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Revista Extrañas Noches –literatura visceral- 

ISSN: 2524-9266