¿Qué importa una mamada más?

 

            Una gran chupada al cigarrillo, mientras no deja de hablar…. La observo, ella desenvuelta, con un whiskey en la mano, se apura un trago. Hace el mismo gesto del borracho que habita dos pasajes más allá de mi casa.

 

-¡Weona, te estoy hablando!

 

-Perdón, me distraje, hoy estoy dispersa…

 

-Así parece.- Sentía la mirada crítica sobre su persona.- Te estoy diciendo que a los hombres les encanta que se la chupen con ganas…

 

- Te oí claramente. A cuántos les….

 

-Se la he chupado a cinco…

 

            El murmullo de ese bar bajó de inmediato. Con un poco de vergüenza seguí indagando. Ella, buenamoza, no muy alta de estatura, pero un poco estridente para conversar. Los hombres inmediatamente concentraron su atención hacia nuestra mesa.

 

-Mira, si yo sonrío ahora nos regalarán un trago.

 

-¿Y no te preocupas por lo que pasará después? Digo… Si te vas con él, te acuestas y ya? ¿Así de tajante?

 

- La vida se vive ahora. No cuando ya no te puedas el culo ni las patas…. Te pondrás arrugada y seca, nadie te va a buscar. Es mejor ahora que todavía puedo gozar un polvo como se debe.

 

- No te estoy juzgando. Tal vez yo sea un poco anticuada, ¿Te cuidas con condón?¿ O te arriesgas y ya?

 

-Obvio que con condón, seré caliente, pero no tan Weona….

 

Una risa ahogada hizo que ella volteara la mirada. No era mal parecido. Hizo una sonrisa. El tipo se levantó y se instaló en nuestra  mesa.

 

-¿Andan solas?…

 

-No, éramos  más… Una fue al tocador y la otra está bailando… Le gustan los milicos.

 

-¿En qué están?

 

-Sólo conversando de la vida y del sexo…- Agregó para no perder este anzuelo. Es cierto, muy desinhibida para mi gusto.

 

-¿Qué conversación tan interesante y qué te gusta hacer?

 

-Me gusta gozar de un buen polvo. Si me dan orgasmos. Le regalo una mamada de película. No tengo tapujos si me dan un buen trabajo. La gracia es disfrutar, si no es así, no hay gracia. Soy exigente en la cama.

 

- Bien, te valoras. Me llamo Joel y ustedes?

 

-Claro, ninguno se ha quejado de mi desempeño en la cama, el sillón, la cocina o la alfombra…

 

 -¿Y tú?-  -No hallaba como librar esa escena tan embarazosa - Ella es  Cindy y yo, Antonia, Toñy.  La estoy instruyendo.

 

-Les puedo ayudar si gustan, claro está…

 

-Vamos?

 

Se levantó muy entusiasmada, iba con la adrenalina en lo más alto del peak. Casi vuelta loca. La sonrisa por el festín que se daría con el mino rico la tenía efervescente, por decir algo, claro está…

 

-Mi amiga no tiene mucha experiencia. La idea es que aprenda.

 

-Encantado, relájate.

 

- Es aquí, adelante. Buenas noches, José. Ellas vienen conmigo

 

            Abrimos las puertas de un tremendo edificio. Decorado como en estudio de arte. Seguimos por un pasillo angosto hasta el ascensor. Quinto piso. Comenzó el viaje a lo desconocido.

 

            La llave en la puerta, se abre a un departamento sobrio, minimalista, cada detalle daba una idea de la personalidad de su dueño.

 

            Colocó música suave para relajar el ambiente. Unos besos locos entre mi acompañante y el anfitrión.

 

            -Observa y disfruta…

 

            El hombre comenzó a investigar con las manos, saco chaqueta, la blusa. Con expertos dedos liberó los senos atrapados dentro del corpiño. Avanzaba con calma, con todo el tiempo del mundo. Desabrochó el pantalón, el colaless lo tenía tentado. La delgadez aumentaba curvas con ese tipo de ropa. No la penetró de inmediato. Se dedicó a preparar un orgasmo para la mujer desinhibida que gozaba con la masturbación. Esos dedos largos la tenían fascinada.

 

            -Qué rico…

 

            -¿Alguna vez alguien te ha masturbado?

 

            -No, me he dado placer, pero a solas. Ninguna persona me ha visto.

 

            -Será un placer mostrarte la diferencia…- Colocó hábilmente un objeto fálico para seguir dándole placer a esa mujer calentona. Los gemidos demostraban cómo la tenían con esos expertos movimientos de muñeca. Con la otra mano  comenzó a tocar lo que se encontraba escondido bajo la camiseta de la mujer observadora. La besó suavemente. Descubriendo unos senos turgentes y unas curvas poderosas. Se abrió la puerta y apareció un hombre de rasgos más gruesos. Sin exagerar. De espaldas más anchas que el anfitrión. Esas tremendas  manos tocaron con placer a la mujer en la cama, un par de dedos entraron a su boca mientras la otra mano hacía estragos en la vagina. Uno, dos, tres dedos al encuentro de su pelvis, La mujer abrió los ojos sorprendida, mientras su acuosa parte íntima se ponía  tan caliente como la dueña. El hombre se integró rápido a la acción. Esa boca bajó a la entrepierna jugosa y se dedicó a inflamar aún más a esa mujer con ganas de sexo desenfrenado. Las rubias lo volvían loco. Se sacó la ropa para que ella pudiera saborear la herramienta que ya estaba dispuesta entregar mucho placer, con la tremenda erección que tenía ese visitante aún no presentado. Le entregó un condón que ella hábilmente colocó con su boca.

 

            Joel mientras tanto ya la tenía en bragas. La colorina lo tenía antojado hace rato. Esas curvas lo tenían entusiasmado a reventar. La lengua pasaba de un pezón a otro causando estragos en la tranquilidad de esa mujer sin tantos goces en sus haberes. Lentamente hizo un camino de fuego con los besos ardientes hasta las bragas. Sobre ellas pasó la lengua y unos dedos intrusearon lo que la delgada tela del calzón estaba cubriendo. Comenzó a sacar el bikini despacio. Sin dejar de prodigar caricias y besos calientes a esa vulva tan delicada. Poseía unos labios finos como lirios, los separó con cuidado para apoderarse del clítoris con avidez. Con suavidad comenzó a masturbarla con un dedo y luego con otro más.

 

            Su acompañante gemía rabiosa bajo el hombre dotado que se la rompía con ganas. La embestía como un animal. Acomodaba esas caderas para que su pene se hundiera aún más profundo. La dejó temblando con un orgasmo eléctrico.

 

            -¿Toñy?, ¡Mierda!...

 

            - No... Tranquilita…. – Se puso el condón y no se detuvo a avisar. Se hundía en esa vagina hecha a mano. Comenzó a moverse con ganas. Joel quería ser disfrutado. Ella gimió a la primera embestida. La agarró fuerte, lleno de deseo con la intención de grabar en la piel cada curva generosa de esa delicada mujer entre sus brazos.

 

            -¿Te ayudo, hombre?, acuéstate y no la sueltes, levanta esa colita… - Un beso salvaje evitó que ella pudiera reclamar, gritar o negarse a eso.- Doble condón, hermano. Doble lubricación.

 

            Ella gimió con dolor. Era una intrusión, se movía lento, para darle espacio a que se relajara un poco. Ambos con condón calentándola, tocándola y gozándola a ella. Joel se movía y el hombre a su espalda con esas tremendas manos acomodaba las caderas de la muchacha para que sintiera ambos penes con deleite. La idea era hacerla gozar a dúo. Gemía vuelta loca de placer. Ambos hombres se sentían eufóricos dentro de ella, apretadita y sin experiencia, un placer tenerla y gozarla. El clímax llegó para los tres en esa posición tan placentera.

 

            -¡Deliciosa! Fueron las palabras que salieron de sus gargantas.

 

            -Yo quiero lo mismo…. Quiero gozar igual…

 

            - No la quiero soltar, tiene un culito que es una delicia….

 

            -Hmmmm, yo tampoco….

 

 

            -¿Y yo qué? ¿Me van a dejar así de caliente?

 

            - Relájate, tengo un par de amigos superdotados, te encantarán… - Silbó y entraron un par  hombres de color, desnudos que la dejaron a ella con un antojo de grandes proporciones.

 

            -La rubia es una mujer  muy caliente, a gozar, hermanos. Sin miramientos. Le gusta fuerte y con ganas. Esta colorina es nuestra. – a la rastra sacaron a la rubia de allí,  la llevaron a la habitación del lado

 

            A la otra mujer no le dieron tiempo para decir nada. Uno le colocó en la boca su herramienta y la obligó a mamar con ganas mientras el otro la chupaba como si fuera un caramelo, poniendo dedos en la vulva y más allá. Provocando espasmos de placer. Uno se acostó de espaldas. El otro la sentó sobre su amigo mientras chupaba los pezones  y preparaba ese colita para ser gozada  como nunca antes. Entre los dos la acomodaron, de un solo golpe se metió el moreno a gozar esa cola como  un animal. Embestía con furia mientras la rubia hacía muecas de placer.

 

            -Más. Más, sigue, ¡Qué hombre!, mueve, huy, rico, así, ¡divino!

 

            Uno de los hombres de color le dio una  nalgada que fue el clímax para esos tres. No pudo gritar. Un tercero embistió esa boca, ahogándola con semen.

 

            -Traga, eso es….

 

            - Estás de suerte, este es más dotado que nosotros…

 

            -¿Dónde te la pongo?

 

            -Ponla dónde tú quieras….- Dijo la rubia saboreando el placer que tendría…

 

            -En ese caso… Ya cogiste, muévete, este culito será mío. Dame un condón.

 

            Abrió tremendos ojos, no fue gentil. El placer y el dolor eran causantes de un gran orgasmo que se veía venir.

 

            -Disfruta, mami calentona, ¿te gusta así de fuerte?

 

            -Delicioso, nadie me había dado tanto placer…. Muévete más duro….. Viene…..¡Ohhhh!- Se contorsionaba vuelta loca de intenso placer.

 

            -Esta es una mujer que sabe lo que quiere. Cuando usted esté caliente, aquí tiene a tres que la  van a complacer, mami.

 

            -Se me cumplió un deseo…

 

            Mientras tanto, la colorina temblaba de placer en la habitación. Era una cama grande. La rubia en la habitación contigua no quería parar el festín de sexo. Cambiaron de lugar los protagonistas dentro de una bañera para lavar hasta los más oscuros pensamientos.

 

            -Abre las piernas para asearte, rubia, este coño necesita ser lubricado para que yo pueda entrar y gozar. Un besico, ven.- La montó a horcajadas, frente a frente, apretaba esas tetas y de paso hacía un gesto para que otro de ellos le entrara por detrás.

 

            - Ahora sí, andarás chorreando semen por todos lados, calentona- 

 

            - Cond…. – Ya no pudo hablar. El tercero embestía su boca para enviar más semen a esa garganta.

 

            -Goza, mami.- Expulsaron semen los tres al mismo tiempo.

 

            La gozadera duró hasta bien entrada la  madrugada. Un festín de coitos, placer, gemidos y semen.

 

Cindy abrió los ojos inquieta, miró a todas partes y emitió un suspiro. El vibrador entre sus piernas emitía un sonido débil. Su vagina escurría como nunca. (Menos mal que las sábanas no hablan).

 

Otra vez se había dormido masturbándose….

 

Autora: Kiny Lamas Braham

 

Imagen de Ivonne Ferrer tomada de 

https://artoncuba.com/articulo/10913/

 

 

 

 

 

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Revista Extrañas Noches –literatura visceral- 

ISSN: 2524-9266