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Mi primer amor siempre ha sido Alyona; amable, inocente, culta, tímida, lucía como esas muñecas finas; rizos dorados, ojos claros, piel como yogurt de fresa y su voz tan dulce, como oír cantar a Blanca Nieves de Disney. Así la recuerdo en la infancia.

Tuvimos un noviazgo juvenil que no paso a más; salidas al cine, al parque, cenas en casa con pizza, sándwiches y sincronizadas. Los viernes, mi mamá rentaba películas, teníamos una reproductora VHS (aun la conservo en buen estado, llegamos a ver 2 o 3 películas porno que un primo más grande que yo me prestaba). Un día fuimos de pinta a remar a Chapultepec, dimos una vuelta al Museo de Arte Moderno, agarramos un cotorreo burlándonos de las obras de arte, no importaba si era Rivera, Frida o Carrington, en un rincón del Chapultepec, consumimos nuestro amor, procurando que no nos cachara un policía. Pero el romance acabó cuando me dijo que se iría a París a estudiar. Y todo acabó, como un chicle rosa cuya bomba reventó, así tenía que parar, no importa qué grande y qué tanto perdurara, así es el romance juvenil.

Pasó tiempo para curar mi herida, y abrirme a la realidad. Después, el tiempo nos reencontró. La vi en un café. Se divorció hace un año, no tiene hijos. Tuvimos varias citas. Fuimos al cine, a varios conciertos, a cenar, paseos por parques -en un picnic consumimos nuestro amor-

En diciembre le pedí que me ayudara a adornar mi casa para navidad. Sacamos de un cuarto todos los adornos; luces, esferas, el árbol... No sé cómo descubrió una caja llena de películas porno VHS. Con ternura y perseverancia, me convence para verlas. Entre ellas, guardaba una colección de varios volúmenes especializadas en juegos BDSM (sadomasoquismo).

Para Alyona era una novedad, de la misma manera me convence para practicar estos juegos. Compramos lo necesario; vestuario de látex y piel, látigos, fustas, cuerdas, esposas…

Ambos hicimos roles de dominante y dominado. Alyona aguantó los golpes y humillaciones. Acabé siendo el esclavo. El placer que sentía que cuando me amarraba y provocaba mientras me acariciaba con los guantes negros de seda. Hundiendo los tacones de sus botas largas hasta el muslo. No he tenido queja sobre estos juegos –hasta ahora - En parte es mi culpa no saber parar. Y aguantar golpes, araños, mordidas, latigazos, combinado con besos y sexo sin tocarla y hacer todo lo que me pidiera. Pero ahora estoy confundido ¿Por qué permití que me amarrara? Me lleva, no sé a dónde. Solo recuerdo verla arreglando su ropa, tomó unas pantaletas suyas, me las puso en la cara (olían a cloroformo)

Cuando despierto, veo todo oscuro, no me puedo mover, estoy amarrado, veo la luz, ahí está Alyona sonriente, me doy cuenta que estoy dentro de la cajuela del auto. Alyona tiene otra vez las pantaletas en la mano, le pone cloroformo, me lo restriega en la cara y duermo.

Me quita una capucha. Sigo amarrado, amordazado, ahora desnudo sentado en una silla, Alyona me da unas cachetadas, despierto, la cara me arde. Veo a Alyona sonriente, totalmente vestida de piel negra con botas y guantes tiene un cuchillo en la mano, me amenaza, me obliga a levantarme, con un látigo me pega mandándome a parar sobre la silla.

Hay frente a mí una soga colgando, Alyona me pone la soga al cuello, empieza a jalar el otro extremo. Patea la silla donde estoy parado. ¡No hay donde sostenerse! Me asfixio…Tengo la soga en el cuello, pataleo, me desvanezco. Alyona me baja y me sienta en la silla que pateo. Desata la soga. Respiro rápido, el ritmo respiratorio se va normalizando. Alyona me abraza y besa; me dice que ya pasó todo, que era un juego. En todos los juegos hay reglas. Se lo dije, pero me ignora, pero yo tengo la culpa…

 

Autor: RconR (Ricardo Rivera Hernández)

Nací en la Ciudad de México el 22 de enero de 1971. Mi bisabuelo Enrique Ramos fue poeta. Mi primer cuento fue “La rifa del tigre”. Algunos cuentos fueron narrados por Sandra Lorenzano en su programa de Radio “En busca del cuento perdido” ¿Dónde está Ricky?, La chamarra, Panteón, Retrato familiar, Soñando en Quebec, Un picnic con Pamela…

Recibí un reconocimiento por participar en el XVI Concurso literario “Mi vida y mi trabajo” organizado por la Dirección de Trabajo de Santiago de Chile Con el relato

“El baile del palacio”

Trabajo en INAPAM (Instituto Nacional para las Personas Adultas Mayores)

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