La pipa del amor (Poema 27)

01/12/2017

La actriz aún no ha dicho “basta”.

El escenario es demasiado estrecho para el performance.

Muy pocos pasos para el punto final.

Sale a la calle.

La actriz camina descalza,

caen escamas de piel en las grietas del asfalto.

El polvo y la arenilla que la multitud lleva

y trae a su paso se pegan en el sudor.

No la pisan a pesar de la estrechez del andén,

                                                     de la velocidad,

                                                                     la prisa,

                            las horas que corren sin tregua, el ardor de los pies, el                           enrojecimiento, las mejillas, las manos, el dolor.

 

Los transeúntes ven pasar a una actriz de tacón alto

olor a medias de nylon, pelo rubio recién lavado,  liso,

caen algunos de esos hilos tinturados

se deslizan por el aire hasta topar con cualquier cosa que depare el azar.

Su boca es roja, arde

la actriz camina, su paso es ágil, camina, camina,

sus manos blancas y enrojecidas por el aire frío se balancean

       la actriz camina, camina,

       va dejando pedazos de  labios por doquier, entrega sus brazos, sus piernas, su pubis, su trasero. Todos la destrozan. Todos quieren un poco de ella, la poseen, se sacian, todos quieren, menos ella.

 

Ahora la flacidez de los brazos y los párpados doblegan a la actriz.

Camina por las calles como un animal,

deja los oídos, los ojos

en la turbulencia destemplada del paisaje urbano

                                                                lágrimas, gritos, risas metálicas,

                                                                        miradas de humo y lamentos.

                                                             Sus pasos ahora son lentos, cortos,

                                     profundos como las fisuras en el rostro del tiempo.

                        La anciana actriz se detiene, no camina más.

          De frente, bajo el sol que no penetra en sus blanquecinos ojos

un pájaro informa con su canto el cambio de estación.

 

La actriz vuelve a casa.

La casa también es un espacio imaginario.

Un  baño caliente hace sudar la memoria:

los días que quemaba el café,

             los días en el mar bajo el soporífero humor de la sal.

Imágenes de antiguos amantes salpican su piel

empañan con vapor la habitación.

También el amor se asoma entre líneas que habían sido borradas.

En su escritorio la página en blanco recupera el sentido,

El amplio escenario  anuncia nuevos roles

quizás ahora pueda ser actriz.

 

 

 

 

Autora: Carolina Urbano

 

Texto tomado de: La pipa del amor (Ojo de Poeta, 2016)

 

 

Imagen tomada de 

https://www.flickr.com/photos/errederubio/5625120161

 

 

 

 

 

 

 

Please reload

Todos los textos de está página pertenecen a sus autores, así como la mayoría de las imágenes. 

Si algún visitante siente vulnerados sus derechos de autor puede escribirnos a revistaextranasnoches@gmail.com  

que de inmediato retiraremos el material.

Revista Extrañas Noches –literatura visceral- 

ISSN: 2524-9266

© 2023 by The Book Lover. Proudly created with Wix.com