• Federico Vecchio

Duro como el letrero apagado del cielo


Foto de Gabriel Piñeiro

Duro como el letrero apagado del cielo

Duro como un disparo en el destino,

como un sol duro

que borra con baba vaginal

las huellas de la certeza.

Duro el abismo de un cenicero vacío

en una mesa sola con la luna incendiada

en la ventana apenas entreabierta

a la existencia.

Duro

como la caída del primer hombre al mundo

duro como su primer día de clases...

Duro duro duro duro

Como el fondo de las cosas perpétuas...

Duro como un dios que corre en la sangre de la historia

Duro como las costillas de cristo en una parrilla cualquiera.

Duro como los labios fulgurantes de la muerte

Los labios

Que reflejan dianas

En las horas ociosas de la pantalla

Duro el humo del cigarrillo

Que suelta el amo en su mediodía

Duro el llanto eterno en los ojos de los perros

Cagado a palo por otro perro

Cagado a palo a su vez,

Por otro perro.

Duro como el asfalto líquido del porvenir

Duro el calor enfermo , vampiro

Que roe el alma

En el verano.

Sí. Duro.

Pero...

Una intuición.

Una presunción.

Un aroma.

De que yace adelante

Libre de horizonte

Libre de materia,

Algo.

Navega sobre una cabellera espumante

Danza como una camarera

Entre abominables pesadillas

Diurnas.

Entre hombres con formas mitológicas

Agazapados en la penumbra

Que olvidaron la luz en un recuerdo...

No es un ella...

No es un él...

Pero sé que flamea en su cabellera espumante

la noche como país,

y danza, prófugo de los calvarios,

el sueño de todos los seres.

Sé que danza...

Y que disipará todas las calamidades del mundo

Y que disipará todas las calamidades del mundo

Y que disipará todas las calamidades del mundo

Y que disipará todas las calamidades del mundo

Y que sólo veré su destello, finito casi invisible

Doblando esa esquina que jamás transitaré...

Autor: Federico Vecchio

Foto de Gabriel Piñeiro