Los fantasmas del escritor

01/08/2016

 Estando solo en casa. En realidad no tan solo. Estaba Ramona. Pero Ramona andaba interesada en una polilla y poca o ninguna atención me daba. Me bajé dos copas de vino en el sillón mientras leía Demian. Todo transcurría con calma hasta que las letras de la página 67 empezaron a jugar. Se movían de acá para allá formando nuevas palabras y cambiando la historia continuamente haciéndome imposible avanzar. Esto es verdad. Creo. Ya no sé, de todos modos nadie puede comprobarlo porque estaba solo. Salvo Ramona. Pero Ramona no lee. Entonces eché la cabeza hacia atrás y cerré los ojos. Reflexioné sobre las letras y las palabras y escribir.
Tirar una botella al mar. Pero es más que eso. O menos. Escribir es tirar una botella al mar. Alguien dijo esto pero no recuerdo quién, bueno supongo que todo ya lo dijo alguien. Un mensaje en una botella con la esperanza, no solo de que lo encuentren, sino que lo comprendan o que lo entiendan. La esperanza de ese otro en la otra orilla. Pero también es convertirse en un extraño. Es convertirse en un extraño, mirarse desde un lugar lejano en la habitación, es ser un otro diferente, un observador pero un observador cómplice. También es mentir. Sí. También implica mentir. Pero no mentir. Mentir para develar la verdad más verdadera. Porque mintiendo decimos la verdad. También es volverse loco. Es volverse loco, un poco más de lo que ya se estaba al comienzo. Pero también es la búsqueda de una salida. Es un intento de encontrar la salida del laberinto. O es mirarse al espejo y hacerse pedazos. Partirse en mil pedazos. Es hundirse hasta el infierno. Pero también es volver a unirse. También es volver del infierno. O solo a veces se vuelve. Y a veces se vuelve pero no se vuelve igual. Algo ganamos y algo perdemos. Escribir es boxear contra uno mismo y querer ganar y no poder o ganar pero perder. O boxear contra los fantasmas de uno. Es revivir a los muertos. Es estar siempre solo y no estarlo nunca.
Abrí los ojos, suspiré y me serví media copa más.

 

 

Autor: Cristian Juliá

 

Autor de Vivir en rebelión y El lado oscuro de la luna, ambos editados por Rey Larva artesanía editorial.

Nací en San Pedro Buenos Aires el 16 de marzo de 1989, viví en Capital y en Baradero provincia de Buenos Aires, ciudad en la que resido en la actualidad.

Encuentros furtivos: Relato inédito.

Punto de encuentro de mis libros:

La libre librería. Bolívar 646, Capital, San Telmo.

Puesto de diarios y revistas del uruguayo. Corrientes y Montevideo. Capital.

Boulevard libros. San Pedro

Oliverio libros. Medrano 490, Baradero.

En Epublire.org se encuentra la versión digital gratuita de Vivir en rebelión.

 

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Revista Extrañas Noches –literatura visceral- 

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