Desacralizada belleza

 

Ojalá pudiera yo,  dejar de venir como abrupta maldición,

en modulación ahogada,

en mareo atroz.

Ojalá dejara yo, de pronunciar la convulsión de las lunas,

y el ardor de lo descosido.

¡¡Pero qué mentiroso es ese ojalá!!

Cómo habría de renunciar a la noche

y enjuiciarla antes de beberla.

¡Cómo darle a la noche la espalda

si es la patria de donde provengo!

Verás noble criatura,

no he de corresponder

a tu mesura benevolente,

ni podré apaciguar este latido absurdo

entre tanto temporal ardiente. 

Tampoco querré ni podré convertirme en vertiente íntima,

cristalino y ficticio paraíso,

agua jamás bebida.

Desconozco como se escribe la prudencia,

y confieso no ser hábil

en el manejo de débiles letras,

(esas que no perforan papel

ni estómagos).

 Desconozco la belleza confirmada,

consensuado lavaje de la vida y sus accidentes.

Sólo sé del chirriar de los dientes

de los brujos,

sólo he visto la agonía del ángel,

sólo he presenciado la fatalidad de las estatuas

húmedas en soledad.

No he presenciado la realidad blanca,

ni he oído coros celestiales.

Entonces,

¡aparta de mí criatura noble,

tu rimbombante misericordia!

Los siglos demuestran que no hay para este existir

perdón que valga,

y las hogueras saben el secreto

de esa omisión.

¡Aparta de mí tu impecable-implacable definición

y escúchame!

He descubierto en la miseria la belleza mejor,

una vomitiva belleza,

desacralizada belleza, 

mal educada belleza,

regordeta y lánguida belleza.

El golpe seco, encuentro entre el peso de un cuerpo y el suelo,

la condenada nominación que lo llama desmayo,

y el aventurar allí el secreto latente en ojos blancos.

Lo parchado  en el harapo de la historia,

de sangre manchado, 

maloliente de baños en canaletas improvisados.

 Los que al encierro fueron confinados,

ojeras crecientes

y el espesor de la saliva imprudente.

Las montañas que succionan,

magnetismo ancestral.

El diente salvaje clavado en el lomo de la presa.

Los prófugos y los expulsados.

De esa belleza sé.

De esa belleza hablo.

Será tu suerte haber nacido bendecido

por la quietud del agua en reposo,

y el aceite suave.

 Otros, fuimos germinados por un sol que sangra,

llamados a existir entregados

-entre estigmas y alientos que resisten-

al vicio

de una vida derramada.

 

 

Obra: Desacralizada belleza integra el audio-libro “Voces destacadas 2016” Editado por el Instituto cultural Latinoamericano. La obra fue premiada con el cuarto premio en el 49 concurso Internacional de Poesía y Narrativa organizado por el mismo Instituto.

 

 

Autora: Nazarena Luz Jaramillo

 

Nazarena Luz Jaramillo tiene 23 años y es oriunda de El Maitén, un pueblo cordillerano de la Provincia del Chubut y hace cinco años reside en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Nazarena escribe desde los 12 años, y en 2015 produjo de manera independiente y auto-gestiva su primer libro de poesía y prosa poética titulado Grietas, hoy en día continúa explorando el terreno de lo poético intentando poder dedicarse exclusivamente a ese proyecto. Su poesía explora la poética desde y de los márgenes, apelando a una sensibilidad visceral y comprometida con lo que se cuenta en las periferias.

 

 

Mail: nazarenaluzjaramillo@hotmail.com

Facebook: Nazarena Luz Jaramillo

 

 

 

Imagen de Pablo Picasso

 

 

 

 

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Revista Extrañas Noches –literatura visceral- 

ISSN: 2524-9266